La ayuda viene del BRIC

Los países emergentes podrían adoptar una posición activa en el entramado de la crisis del euro. China y Brasil han baticinado su intención de comprar deuda a Europa.

Que los países emergentes iban a ser decisivos durante la primera mitad del siglo XXI no es ningún secreto, pero que iban a ser determinantes para ayudar a Europa a salir de la crisis no lo hubiera vaticinado nadie hace tan sólo una década. China, Rusia, India y Brasil (BRIC), los mismos países que empezaron a crecer hace algo más de un decenio al rebufo de las pautas de consumo de occidente, se convierten ahora en el único refugio para las economías occidentales, ahogadas en un profundo ciclo recesivo. Las llamadas economías emergentes se presentan como compradores potenciales de deuda pública.

La noticia saltaba a mediados de septiembre en Financial Times. El rotativo filtró una reunión entre el Gobierno italiano y el fondo chino China Investment Corp (CIC), la entidad que capitaliza las inversiones del Gigante Asiático en moneda extranjera, con la intención de acercar posiciones que se tradujeran en una posible oferta de compra de bonos por parte de Pekín. La noticia tuvo que ser confirmada por el gobierno italiano, aunque no trascendieron más detalles, más allá de la intención del gobierno chino de ‘expandir la cooperación económica y financiera con los países europeos con la intención de aunar esfuerzos para afrontar la crisis financiera’.

El Ministro de Finanzas brasileño, Guido Mantega, con su homólogo chino Li Yong

La postura de Pekín, según los analistas, permitirá al Gigante Asiático tomar posiciones en la difícil escalada económica al tiempo que garantizar una equidistancia necesaria para ganar peso en el marco internacional. En concreto, la compra de bonos en euros incrementaría la presencia china en Europa, al mismo tiempo que aseguraría una vía de escape que le permitiría huir del dólar estadounidense, moneda en la que china tiene depositadas la mayoría de sus reservas mundiales de divisas.

Sin embargo, China no es el único actor implicado. El Ministro de Economía Brasileño, Guido Mantega, anunciaba la voluntad de crear un frente común de países emergentes con la intención de discutir qué medidas tomar para ayudar a Europa a salir de la crisis, una reunión celebrada en paralelo al cónclave del FMI (Fondo Monetario Internacional), que precisamente dicha institución, de la mano de su directora gerente Cristine Lagarde se ha apresurado en relativizar. Aunque el político brasileño no se pronunció sobre ninguna medida concreta, vaticinó que, al igual que sus socios chinos, Brasil podría aumentar las reservas internacionales de dichos países en títulos denominados en euros. Los países-cliente de Europa parecen inevitablemente destinados a convertirse en nuestros acreedores. La pregunta es ¿a qué precio?

Foto: Magnus Manske, en Wikimedia Commons

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