José Luis Montes: “La suma de millones de cobardías es lo que hace que el mundo esté así”

Después de 20 años dedicándose al mundo de la empresa, quince de ellos dirigiendo multinacionales y después como empresario de una consultora, José Luis Montes dio un cambio total a su vida para dedicarse exclusivamente a los más necesitados. “Llega un momento en el que decido dar un giro a mi vida y dedicar el resto de ella a la gente que no había sido tan afortunada como yo. Digamos que es algo parecido a una búsqueda de justicia y equilibrio”. Vendió su compañía, se despidió un viernes de todo el equipo y al día siguiente empezó la aventura de Wikihappiness, una Ong que actúa en muchos ámbitos gracias a la gran participación de sus miembros y la flexibilidad que la organización les ofrece. José Luis ha pasado de escribir sobre empresa a escribir sobre aprendizaje de la vida, del día a día en la oficina a las reuniones con entidades del tercer sector y la gestión de una casa rural en el Montseny. Él nos explica su historia y sus nuevos retos vitales.

José Luis Montes

  • “No me siento cómodo con la idea de que en la vida te tenga que pasar una gran hecatombe para hacer lo que siempre has querido”
  • Aunque haya mil héroes no tienen la escoba suficiente para barrer todo lo que ensuciamos los demás
  • “Hace unos años la solidaridad era de misioneros o de frikies. Hoy en día es responsabilidad de todo el mundo”.

Hablamos con...

Nombre: José Luis Montes
Nacimiento: 11 de Julio de 1965
Dedicación La ONG Wikihappiness es ahora el foco central de su actividad.

¿Todavía dedicas tiempo a la empresa?
Prácticamente nada. Esta noche no he dormido porque después de una vida intensa de dirigir compañías hay una serie de cosas que vienen de mi anterior vida en las que aún tengo un vínculo. Hay gente que puede pasar del blanco al negro en muy poco tiempo pero yo lo he hecho en un proceso de transición en el que todavía estoy. Como no quiero dejar de dedicarle la mayoría de tiempo a Wikihappiness a veces el sueño lo sufre.

¿Todavía tienes pensado escribir sobre empresa?
No, eso era antes. Llevo tres libros publicados, los dos primeros totalmente profesionales. El primero era Manual de Marketing para distribuidores informáticos, y el segundo Guía de desarrollo de canales de distribución para pymes. Más aburrido, más profesional y más sesudo no podía ser (risas). El índice del segundo libro tenía nueve páginas, para que te hagas una idea. El tercer libro es El hombre que tuvo la fortuna de fracasar. No es un libro que tenga que ver con el entorno profesional en el que me movía. Relata una experiencia mía en aquel mundo pero es una obra de experiencia vital, de desarrollo personal, de espiritualidad y lecciones aprendidas. Mi literatura se orienta hacia eso, hacia aprendizaje de la vida con un componente novelado para hacerlo más legible.

¿Cómo una persona con estudios de economía y cargos directivos decide cambiar el rumbo hacia el terreno social?
Mucha gente me pregunta si me pasó algo traumático para hacer un cambio tan grande. Es verdad que es frecuente, pero yo tengo la mala noticia de que no hubo nada traumático que me impulsara a hacer un cambio. Es más, me parece mejor que esto sea así, porque no me siento cómodo con la idea de que en la vida te tenga que pasar una gran hecatombe para hacer lo que siempre has querido. Me parecería triste que una persona sienta dentro que quiere cambiar su vida y que tenga que tener una enfermedad incurable para hacer ese cambio. Lo bonito es sentirlo, verlo, decidirlo y hacerlo, sin hecatombes a ser posible. También es cierto que sin no estás haciendo lo que debes el universo te manda la hecatombe. En mi caso hay un proceso interno de muchos años en el que yo paso de creerme un master del universo, fantástico y que lo tengo todo porque me lo he ganado y merecido. Vas a hoteles de 1000 euros la noche y compras corbatas que cuestan una obscenidad de dinero y es que… eres muy bueno. Hay una cultura que viene de la meritocracia de Estados Unidos, de los winners y loosers.

Pero tiene un lado muy mezquino…
Hay gente que son ganadores porque se lo han ganado. Esa cara tiene una cruz. El que no tiene nada, ¿es también porque se lo ha ganado, porque se merece ser pobre y no tener futuro? Eso no se dice pero esta ahí, si hay un lado también está el otro. Yo hago un proceso de empezar a pensar, ¿de todo lo que tengo qué es lo que de verdad me he ganado? Haber nacido en una familia determinada no es mérito mío. Haber nacido en un país determinado tampoco. Si la cigüeña me hubiera soltado 4.000 kilómetros más al sur, la misma persona ‘superguay’ si tiene suerte sobrevive. Yo no tengo ningún mérito en eso, ni siquiera en haber tenido un cuerpo con una salud o una capacidad intelectual determinada. Es como si cuando alguien nace le dan una lleva de un tesoro enorme y su único mérito es no haberlo derrochado. A otros en cambio simplemente no le dan la llave. ¿Qué parte de lo que tú tienes es mérito tuyo y te lo has merecido y hasta dónde sólo eres un tío afortunado? ¿Hasta qué punto tienes derecho a disfrutar hasta el poso de lo que en realidad gran parte es pura fortuna? ¿Y hasta qué punto hay un equilibrio en el universo y gente como tú son desgraciados? ¿Cuál es tu responsabilidad?

¿A qué conclusión te llevó todo este pensamiento interior?
Después de tomar conciencia de que no eres un tío ‘guay’ sino que simplemente eres afortunado, ¿puedes seguir tirando el dinero? Yo voy haciendo ese proceso y entonces nació mi segundo hijo. Sentí dentro de mí, físicamente, el dolor de un padre igual que yo en África, en la India, en Latinoamérica o en España que se va a dormir sin haberle podido dar de comer a su hijo más que una vez y para eso él no ha comido en todo el día. Y yo mientras estoy con que ha salido una nueva videoconsola con una pantalla de una pulgada más grande y tiro los 200 euros que me costó una hace unos meses para comprar otra. Yo sentía el dolor de otra persona que tenía el mismo derecho que yo a que su hijo coma y tenga un futuro. Cuanto sientes eso o haces algo o no duermes, simplemente eso. No hay ninguna hecatombe. Hay gente que necesita un shock pero no fue mi caso.

El fundador de de Wikihappiness

¿Qué nueva dimensión adquieren las cosas?
Cambia todo. Algunas cosas de la noche a la mañana cambian y otras son un proceso. En enero de 2009 me fue cinco días a la India. Iba a empezar a donar dinero y colaborar con Sonrisas de Bombai pero antes quería ver lo que estaban haciendo para asegurarme de lo que iba a hacer. Cuando volvía hice escala en Helsinki y me fui a ver tiendas y tomar café. Me fui a una tienda y vi un muñeco de un reno muy chulo, que costaba 27 euros aproximadamente. La costumbre cuando viajas es llevar algo a tus hijos porque has estado de viajes. ¿Tiene algún sentido? No. Lo iba a comprar y pensé: se van a alegrar y tendrán cinco minutos de alegría, y acabará en una estantería porque no lo necesitan, tienen cien mil muñecos. Estaba dispuesto a gastarme ese dinero en algo que mis hijos no necesitaban. Por lo tanto ese dinero a mí me sobraba. Venía de un sitio en el que una familia de siete miembros trabajando en un vertedero, con niños de 3, 4 y 5 años, recogiendo plásticos durante 10 o 12 horas al día, al cabo de un mes de trabajo ganaba 30 euros para la familia. Lo mismo que costaba el reno que estaba a punto de comprar. Desde entonces antes de gastarme un euro o mil me pregunto si de verdad lo necesito. En rebajas hay que ir a comprar, ¿por qué? Si tengo más pantalones de los que soy capaz de ponerme. Si te sobra dinero o lo guardas para cuando vienen mal dadas o se lo das a quien lo necesita más que tú. Entonces empiezas a relacionarte con el mundo, con los demás, contigo mismo, con lo que posees… de otra forma. Empiezas a hacer un cambio que te hace más libre. Es que al final somos esclavos de las rebajas, del último móvil, del muñeco de reno y de que este año los vaqueros se llevan con el dobladillo verde.

¿Cómo nace Wikihappiness?
Vendí mi empresa hace cuatro años a un grupo. Al principio no pensaba hacerlo con la idea de que cuanto más dinero tuviera más podría darlo a quien lo necesitaba. Pero me metí en una trampa, porque realmente me estaría dedicando a ganar dinero, pese a que dieras unos miles de euros. No me comprometería realmente con ese cambio. Me di cuenta de que estaba alquilando mi ética y mi decisión. Decidí venderla y dedicarme lo máximo posible a los no afortunados, principalmente a los niños. Me tiré dos años en el grupo que me compró la empresa porque parte del acuerdo era ese. Esas navidades de hace dos años hablé con el consejero delegado del grupo en dejarlo definitivamente. A la vuelta de navidades nos vimos el 7 de enero, tomamos un café, llegamos a un acuerdo en cinco minutos y dos días después reunía a la gente en la sala para decirle que al día siguiente ya no volvería. Ese viernes tomé muchos cafés con gente de mi equipo que llevaba diez o doce años conmigo que preguntaba cómo había ocurrido todo. Después de 20 años de dedicación profesional a nivel directivo salí ese día pensando que el lunes podía hacer lo que quisiera. Me fui el fin de semana a un monasterio de retiro para reflexionar. Me fui al monasterio budista del Garraf, con quien tengo muy buena relación, y les pedí que la habitación tuviera Wi-fi porque además de meditar iba a trabajar. El lunes entré en Facebook y con el Windows Paint creé el primer logo de Wikihapyness. De eso hace dos años y así hasta hoy. Ahora es una organización creciente y muy capaz.

¿Por qué Wikihappinessy qué tipo de actuaciones querías hacer?
Wiki es un término que significa que un montón de personas que no se conocen trabajan de forma colaborativa de forma dispersa y generan algo tremendamente valioso. La Wikipedia viene de ahí. Por otro lado, lo que quiero es combatir el sufrimiento en el mundo. Mi teoría es que no se va acabar cuando cuatro poderosos decidan hacer algo. Si esperamos a eso no lo vamos a ver, porque o no quieren o están demasiado prisioneros de un sistema. Tampoco creo que héroes como Vicente Ferrer, Mandela, Teresa de Calcuta o Ghandi u otros sean suficientes. El problema es que en el mundo hay mucha gente que no hace lo que debe o permite que las cosas se hagan mal. Aunque haya mil héroes no tienen la escoba suficiente para barrer todo lo que ensuciamos los demás. Mi madre siempre me dice que no es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia. Si no ensuciamos y además limpiamos podemos hacer mucho con poco esfuerzo por parte de cada uno. De una forma colaborativa y lo más extensa posible vamos a generar el cambio. El cómo hacerlo no lo tenía muy claro, se ha ido desarrollando.

¿Cómo es posible implicar a personas de ámbitos y perspectivas tan diferentes?
La gente lo está deseando y lo necesita. Todos tienen algo en común: quieren que el mundo sea mejor, que haya menos injusticias y sufrimiento, y aportar algo. Hace unos años la solidaridad era de misioneros o de frikies. Hoy en día es de todo el mundo. Una ama de casa, un amo de casa, una estudiante, una doctora, un empresario… Ha llegado un momento en el que es tan obvio que el mundo está mal porque lo estamos permitiendo y que tenemos una responsabilidad que ya hay muchísima gente que lo piensa. Cuando lanzas el mensaje y además muestras la manera, mucha gente dice que ese mensaje le llega y la manera le convence. Del equipo que estamos trabajando en Wikihappiness ninguno viene de ser un contacto mío anterior ni un familiar. Tenemos unas relaciones personales magníficas porque compartimos algo muy valioso. Hay muchos empresarios y directivos. No hay sólo cuatro frikies ilusos como podría parecer hace unos años. Seguimos siendo ilusos y frikies pero con el mismo aspecto que puede tener tu cuñado. Es posible provocar un cambio mediante la suma de unos millones de personas que ya existen.

Wikihappiness hoy
La vida de Wikihapiness empezó, como nos cuenta José Luis Montes, en un monasterio budista un día después de que abandonara su trabajo de 20 años en la empresa. Desde entonces, la ONG ha implicado ya a más de 15.000 personas en los muchos proyectos en los que participa. El voluntariado es la base de muchas de sus acciones, y a ello se unen todos los ámbitos de actuación y otros proyectos como los microcréditos, las MicroONGs, los productos solidarios o el apoyo de empresas comprometidas. Su lema hacia los voluntarios es claro: “Da lo más valioso que tienes: tu tiempo”.
Entra en la web

¿Qué tipo de implicación supone tu propuesta?
Si yo quiero que todo el mundo aporte algo no puedo poner el listón alto. Yo no puedo decir a una doctora que dedique por lo menos seis meses marchándose a Uganda. Hay gente que no pasaría. Tampoco puedo pedir que den 400 euros, quizá no pueden darlos pero hay otras opciones de participar. Nuestro planteamiento era que cualquiera pudiera hacer algo, aunque sea una persona muy humilde, con pocos contactos, dinero o cultura. Ofrecemos muchas formas distintas de colaborar desde muy poco compromiso hasta mucho. ¿Te interesan los ancianos en tu ciudad? Perfecto, te ofrezco maneras de ayudar. ¿Te interesan los niños con enfermedades raras en Latinoamérica? Bien. ¿Te interesan aspectos relacionados con el sufrimiento de los animales? ¿Quieres dar horas de tu tiempo? ¿Quieres dar dinero? Te ofrezco en un montón de ámbitos en un montón de sitios. Voluntariado, compraventa de productos solidarios, donaciones, difusión de nuestros mensajes, microcréditos, conferencias en escuelas para sensibilización, etc,.ç

¿Cómo podéis gestionar tantos ámbitos de actuación?
En algunos sabíamos bastante, como generar productos solidarios y venderlos y hacer que sea una cadena de valor con márgenes razonables. De microcréditos no teníamos ni idea pero llevamos unas 800 familias a quienes se lo hemos dado para arrancar un negocio. De educación nos hemos relacionado con asociaciones de Aprendizaje Servicio y con Escoles Compromeses y vamos haciendo cosas pequeñas. Cada vez que necesitamos un perfil de gente para algo aparece. Siempre llegan las cosas que necesitas y ponemos de nuestra parte. Siempre digo que con el universo tengo una empresa a medias. La mitad de las acciones la tiene el universo y la otra yo. Llámale universo o llámale Dios. Si yo hago la parte que me toca el universo hará la suya. El libro del Secreto no lo acabo de ver. No se trata de sentarse en el sofá y visualizar y dejar toda la responsabilidad a un ente. Tú tienes que hacer tu parte.

¿Cuánta gente hay implicada ya en Wikihappiness?
Hay casi 15.000 simpatizantes, el 55% en Latinoamérica y el 45% en España. De ellos hay activas unas 300-400 personas que venden productos solidarios, son voluntarios, dan microcréditos… La mayor parte manifiesta que la iniciativa le gusta, pero no están activos. Las personas que no participan, el día que necesitamos a una persona con un perfil se activan y funcionan. El equipo directivo de quince personas cada día trabaja varias horas en todo esto. También hay gente haciendo cosas y no nos enteramos, como por ejemplo mover iniciativas en sus círculos. Hacen ondas expansivas que perdemos. De todo eso te llega un reflujo. Nuestro canal de Youtube tiene una media de 150 visitas al día; la web del Forum de las Micro ONGs tiene unas 100-200 visitas al día; en Facebook tenemos mil o dos mil visitantes semanales. ¿De dónde vienen? Llega un momento que no lo puedes controlar.

¿Es efectivo el marketing en el tercer sector para dar a conocer iniciativas como la tuya?
Absolutamente. Estoy convencido de que estamos viviendo una revolución de la magnitud de la revolución industrial, la invención de la rueda o la imprenta de Gutemberg. Cada vez que el ser humano inventa algo que le permite comunicarse mejor con el resto explota. No hay nada más poderoso que dos ingenios humanos colaborando juntos. Internet, el 2.0, redes sociales… es brutal. El cambio que provoca en comparación con la imprenta, el teléfono, la televisión u otros, la capacidad de generar talento comunicado rompe todas las barreras de tiempo y espacio. Una persona desconocida, sin medios y debajo de una palmera en Bangladesh puede cambiar en un momento el mundo, y eso antes no ocurría. El tercer sector requiere coordinación de personas y esfuerzos. Además, tiene emocionalidad. Los fabricantes de coches o de bebidas con gas intentan vender emocionalidad en sus productos, te dicen que te sentirás mucho mejor si compras su productos. Saben que la emocionalidad transforma. El tercer sector es emocionalidad en estado puro. No hay nada más emocional que ver que ayudas a traer a un niño cardiópata de cinco de años de otro país y que has colaborado a salvarle la vida. A eso le añades las nuevas tecnologías y es la bomba atómica.

¿Qué respuesta observas de las empresas privadas a favor de acciones solidarias?
A la Administración pública casi no me he acercado. Primero por honestidad y ética. Al principio éramos tan inmaduros que pensaba que si me dieran dinero no sabría que hacer con él, y que hasta que no supiera a qué destinarlo no lo iba a pedir. Por otra parte pensaba que no me gustaba mucho que el tercer sector dependiera de las instituciones públicas. Me gustaría un tercer sector que sea capaz de funcionar con una maquinaria propia. Si luego llegaba una subvención fenomenal también. A donde sí me acerqué fue a la Agència Catalana de Cooperació. Organizábamos un Congreso de MicroOngs y para eso quise pedir ayuda, más que económica para que me pusieran un ponente cualificado. Sólo puedo decir maravillas, me atendieron muy bien y dieron una cantidad de dinero que para nosotros era la necesaria. En la empresa privada, me he acercado dos veces a muy grandes empresas y la respuesta ha sido decepcionante. Ahora bien, en muchas otras empresas grandes y en muchísimas pequeñas, de 2 a 30 trabajadores, la acogida es muy buena, te sorprendería. Están en crisis pero tenemos hoteles de cinco estrellas que han puesto un expositor de piruletas solidarias; o no tienen dinero pero te dan bonos de hotel, impresoras, etc,. Con esto en Socialbit, un partner nuestro, lo vendemos en eBay, y gracias a estas donaciones hemos construido dos casas en Nicaragua.

De tu experiencia laboral anterior, ¿qué has podido aplicar a este proyecto?
Todos los conocimientos de gestión empresarial son tremendamente válidos. Cuando salió mi libro me hicieron muchas entrevistas. Un periodista me hizo una pregunta que denota un poco lo que en la sociedad se malentiende. Me dijo que había pasado de los malos a los buenos. Le dije que ni estaba en los malos ni me había pasado a los buenos. El planteamiento de que el mundo de la empresa es el mano es equivocado. Son personas. Hay cosas de gestión de empresa que son muy importantes. Después tengo muchos contactos, y los que no tengo los busco y aparecen. Y luego yo le vendí mi empresa al grupo de capital español más grande vive del marketing en Internet que es Elogia. En los dos años que estuve aprendí mucho sobre marketing online. Ha sido muy importante todo lo que me han enseñado porque lo estoy aplicando y ha sido un acelerador importantísimo.

¿Dónde está la clave para que la sociedad cambie la mentalidad hacia el altruismo?
En la valentía. Yo creo que el principal problema es que la gente no se siente segura de sí misma. No acaba de creerse que tiene capacidades de hacer muchas cosas. Querrían pero no se atreven. La suma de millones de cobardías es lo que hace que el mundo esté así. Si la gente actuara sería como un tifón. La diferencia está en atreverse o no. Estamos convencidos de que somos enanos pero en realidad somos gigantes.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...