Jethro Tull sigue vivo

Uno de los grupos más longevos que ha dado el rock sigue portando uno de los sonidos más característicos del panorama musical a nivel internacional. La flauta de Ian Anderson no ha parado de sonar. A las espaldas de este escocés encontramos discos tan extraordinarios como This was (1968), Stand up (1969), Aqualung (1971), Thick as a brick (1972) o Living in the past (1972).

'Thick as brick' de Jethro Tull

No, ellos no fueron los inventores de la sembradora, pero casi. Su nombre tiene su origen en un importante personaje histórico de la Revolución Industrial, que revolucionó el trabajo en el campo tras inventar una máquina para sembrar. Sin embargo, ellos tienen poca relación con este señor, también de nombre Jethro Tull. Fue el encargado del primer club en el que tocaron el que les puso este nombre. Un aficionado a la Historia intervino decisivamente en el bautismo de uno de los grupos más legendarios que todavía hoy siguen en pie, dando guerra en los escenarios. Por aquel entonces, eran los agentes quienes elegían el nombre del grupo y a éste le tocó Jethro Tull. Tampoco se sabe muy bien por qué, pero decidieron quedarse con él. Y la verdad es que no les ha ido nada mal.

Son, junto con los Rolling Stones, uno de los grupos de rock que más años lleva tocando. Es raro ver que un grupo, donde hay tantas disputas y donde el desgaste es tan continuo, haya seguido junto más de cuarenta años, que se dice pronto. Eso sí, la cosa tiene un poco de truco, porque sólo Ian Anderson, el fundador del grupo, es el que ha estado presente en todas las formaciones del mismo. El guitarrista, Martín Barre también lleva muchos años en la banda, concretamente desde el segundo disco.

Jethro Tull combina el rock progresivo con toques de blues, folk y música medieval. De hecho, la flauta travesera que hace sonar Ian Anderson es uno de los instrumentos de viento más característicos de la Historia del rock. Por algo será. Son realmente buenos y tras ellos han dejado toda una historia. Sus ojos saltones y los brincos que pega sobre el escenario llaman la atención a todo aquel que va a verlos en directo.

Personalmente, lo que más me llama la atención son algunos de sus trabajos, concretamente el álbum titulado Thick as a brick. Duro como un ladrillo, pero gloria para los oídos. Es increíble cómo, al estilo de los compositores barrocos, han sido capaces de montar uno de los mejores discos de la Historia de la música, con un solo tema. Un tema largo, de más de cuarenta minutos (hecho en dos partes, una para cada cara del vinilo), pero que en ningún momento tiene un bajón, mantiene todo el tiempo el interés del oyente, cosa que es de alabar. La letra, provocadora para le época, también es una de las más complejas que jamás se hayan escrito. Un poema hecho canción. Y una canción convertida en disco.

Foto: Jethro Tull – Thick as a Brick por kevindooley en Flickr.com.

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