Inmigrantes trasladados en un camión de basura

Una patera con 23 subsaharianos llegó a la playa de Maspalomas provocando el caos por si los africanos eran portadores del ébola

Ebola

Con la rocambolesca imagen de diecinueve inmigrantes montados en un vehículo de limpieza urbana acabó la agitada tarde en Maspalomas. Los africanos llegaron a la conocida playa de Gran Canaria a bordo de una patera. La embarcación llegó a la orilla cerca de las nueve de la mañana, momento en que sus viajeros exhaustos tomaran tierra por su propio pie y se echaron en la arena.

La Cruz Roja, alertada por los bañistas, procedió a evaluar la salud de los inmigrantes y fue entonces cuando saltaron todas las alarmas. Cuatro de los subsaharianos tenían una temperatura corporal superior a los 38’7 grados, uno de los síntomas del ébola. En ese instante el pánico por contraer el virus mortal hizo que los desplazados de la Cruz Roja  se retiraran y avisaran a las autoridades civiles y al Ministerio del Interior para que activaran el protocolo contra el ébola.

Entre todo el caos provocado por la descoordinación entre las autoridades, la Policía Local de Gran Canaria estableció un cordón de seguridad de 20 metros que rodeaba a los inmigrantes, quienes aún estaban tirados en el suelo. Mientras esperaban órdenes, la Cruz Roja decidió lanzar comida, agua y mantas a la arena para que los supuestos portadores del ébola se hidratasen y repusieran del viaje. Además, les proporcionaron guantes y mascarillas para evitar posibles contagios entre ellos mismos.

Los 23 jóvenes pasaron más de cinco horas en la playa esperando que se les hiciera el test para constatar si eran portadores del temido virus o, por el contrario, había sido una falsa alarma. Pasadas las dos de la tarde se presentaron en la playa de Maspalomas los médicos enviados por el gobierno. Las pruebas dieron negativo y se descartó que los subsaharianos fueran portadores del ébola.

Después de estar varias horas al sol, con los termómetros superando los treinta grados, los inmigrantes fueron recogidos de la playa. Los cuatro que presentaban un diagnóstico más grave fueron trasladados por un vehículo medicalizado de la Cruz Roja al hospital. El resto de los integrantes que viajaban a bordo de la patera se marcharon de la playa en el remolque del camión que el ayuntamiento utiliza para la recogida de basura.

“Somos africanos, no un virus”

Este miedo del ébola también ha llegado al fútbol. Los clubs con jugadores de los países africanos azotados por el mortal virus están extremando las cautelas. Los controles llegan hasta tal punto que los futbolistas se sienten «perseguidos». John Kamara, jugador del Lamia de la Segunda división griega, ha mostrado el malestar de este colectivo. El internacional sierraleonés al final del partido mostró una camisa en la que se podía leer: “Somos africanos, no un virus”.

Kamara ha explotado y ha mostrado públicamente su malestar después de que el club le dijera que pasara unos días más en África para constatar que no había contraído el virus. Kamara había viajado a Sierra Leona para disputar un partido con su selección. Cuando el jugador se disponía a coger un vuelo que le trajera de vuelta a Grecia recibió un correo electrónico del club en el que le pedían que se quedara en África entre quince y veinte días.

Vía: El País

Imagen:CDC Global Health

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