Grandes pianistas cubanos

La música cubana tiene algo especial. Y esa cosa especial muchas veces se logra gracias a la creatividad artística de músicos como Chucho Valdés. Fundador del mítico grupo Irakere, Chucho es más que un simple pianista. Es un creador de estilo, un músico de jazz inigualable. Su educación musical, sin duda, estuvo determinada por un padre, que también es otra joya, Bebo Valdés.

¡Lo que son los genes! No basta con ser un reconocido pianista internacional, sino que además te sale un hijo que te llega a la altura. Bebo Valdés puede estar de enhorabuena, su hijo Chucho es una de las estrellas consagradas del jazz internacional. Nacido en Cuba, en la provincia de La Habana, Chucho Valdés es uno de los pianistas de mayor fama mundial.

Chucho Valdés sujetando el Grammy

El ambiente musical que se respiraba en casa de los Valdés creó el clima oportuno para que de allí saliera uno de los mejores músicos que hay en la actualidad. Su madre era profesora de piano y su padre, como bien he dicho, es uno de los míticos pianistas cubanos, cuya última obra más conocida es el disco grabado con Diego el Cigala, Lágrimas negras. Este álbum ha ganado diversos premios entre los que destacan: un Grammy, tres Premios de la Música, un Premio Ondas, cinco Premios Amigo y tres Discos de Platino en España. En este apartado, su hijo, Chucho, tampoco se queda corto: ha ganado, entre otros, cuatro premios Grammy y tres Grammy Latinos. Sus grabaciones galardonadas han sido Habana (1997), realizado junto con Roy Hargrove y el proyecto Crisol; Live at the village vanguard (2000); Canciones inéditas (2002); New conceptions (2004); y Juntos para siempre (2009), grabado con su padre Bebo.

Chucho Valés fue fundador en 1973 del grupo Irakere, una de las orquestas cubanas de jazz más conocidas. Irakere está considerado por muchos especialistas como el grupo más importante en la historia de la música cubana en la segunda mitad del siglo XX. Allí coincidió con otros músicos de relevancia como el trompetista cubano Arturo Sandoval y el arreglista Paquito D’Rivera. Irakere era una “explosiva mezcla de jazz, rock, clasicismo y música tradicional cubana”. Su sonido jamás se había escuchado con anterioridad. Sin duda, uno de los mejores ejemplos de creación del artista cubano. Posteriormente ha trabajado con otras formaciones, colaborando con artistas como Mayra Caridad Valdés o The Afro-Cuban Messengers, con los que actúa el próximo 17 de noviembre en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, dentro del Festival de Jazz de la ciudad.

Entre los discos más conocidos de Chucho Valdés, destacan los siguientes: Misa Negra (1968), Contradanza (1968) Cien años de juventud (1979), Las Margaritas (1981), Latin Jazz (1997), Homenaje a Peruchín (1990), Live at village vanguard o la revisión de la obra de Duke Ellington, The Duke

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