Garzón: en el banquillo de los acusados antes que los cabecillas de Gürtel

El juez Baltasar Garzón, quien llevó el caso Gürtel (que salpicó al PP), se ha sentado hoy en el banquillo de los acusados del Salón de Plenos del Tribunal Supremo para ser juzgado por haber ordenado grabar las conversaciones de los cabecillas de la trama Gürtel. El magistrado podría ser inhabilitado durante 17 años y ser expulsado de sus funciones como magistrado.

El juez Baltasar Garzón

El juez Baltasar Garzón

El juez Garzón está acusado de un delito continuado de prevaricación (dictar una resolución injusta con pleno conocimiento) y por realizar escuchas ilegales de Francisco Correa, Pablo Crespo y Antoine Sánchez, y las del abogado Ignacio Peláez, que acudió a entrevistarse con Correa durante su estancia en prisión. La acusación corre a cargo de los principales implicados en la trama Gürtel, que piden para Garzón penas de entre 15 y 17 años de inhabilitación. El Ministerio Fiscal y la defensa reclaman la absolución del magistrado. De momento, el juez se encuentra apartado del caso.

La visita del juez está prevista que se prolongue durante tres sesiones más (hasta el jueves) ya que la vista queda prácticamente reducida al interrogatorio del magistrado después de que el Tribunal Supremo denegara la principal prueba de descargo propuesta por Garzón, el interrogatorio del magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) Antonio Pedreira y las fiscales anticorrupción del caso Gürtel. Precisamente, estas personas junto con el magistrado de la Sala de lo Civil y Penal del TSJM José Manuel Suárez Robledano avalaron la decisión de Garzón de intervenir las comunicaciones entre los imputados y sus abogados.

Sin embargo, no piensan igual los fiscales de Sala del Tribunal Supremo Antolín Herrero y Pilar Valcárcel, el instructor del Supremo, Alberto Jorge Barreiro, quien decidió abrir juicio aceptando los argumentos de los abogados de los cabecillas de la trama. De igual forma, en el proceso participan tres magistrados que fueron apartados de la causa del franquismo (encabezada por Garzón) por su falta de imparcialidad objetiva y otros dos jueces que han instruido las otras dos causas abiertas contra Garzón por supuestos delitos de prevaricación.

Las razones de Garzón para realizar las escuchas en 2009 se centraron en el abogado Antonio López Rubal al existir indicios que lo vinculaban con la trama de corrupción y que podía actual de enlace entre los detenidos y el exterior. Una vez que López Rubal fue imputado, los cabecillas de la trama Correa y Crespo lo sustituyeron por Rodríguez Mourullo y Choclán. Una vez que el caso termino en el TSJM, Antonio Pedreira, prorrogó a petición de la fiscalía las escuchas ordenadas por Garzón y, en 2010, rechazó anular las grabaciones alegado que el derecho de defensa no era «ilimitado» y que bajo supervisión judicial sí es posible realizar dichas escuchas siempre y cuando la decisión sea motivada.

La expectación en torno al juicio ha hecho necesario habilitar el antiguo auditorio del Colegio de Abogados, ya que al Salón de Plenos (usado en casos muy contados) apenas podrán acceder 40 informadores del centenar de medios acreditados. Más de una treintena de medios internacionales, del New York Times aAl Jazeera, han solicitado acreditaciones para cubrir la vista.

Fuente: El País
Foto: www_ukberri_net en Flickr.

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