Fernando Broncano: «El mundo digital rehace nuestras relaciones con el mundo»

La sociedad de la información ha dado lugar a varias corrientes de pensamiento sobre el cambio que produce en las formas de relación y comunicación entre personas. Fernando Broncano, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la de la Universidad Carlos III de Madrid, analiza la revolución digital para adentrarnos en un sinfín de reflexiones sobre la identidad, la personalidad o el conocimiento.

Fernando Broncano

  • «El hecho de escribir en un blog cambia tu manera de ser»
  • «Tenemos que seguir buscando para hacer la red más humana, hay que humanizarla.»
  • «El correo electrónico crea una dimensión social completamente nueva y mucho más amplia»

Hablamos con...
Nombre: Fernando Broncano Rodríguez.

Fecha y lugar de nacimiento: Linares de Riofrío, Salamanca, 1954.

Actualmente… Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad Carlos III de Madrid. Trabaja en la importancia de las capacidades metarrepresentacionales en la cultura y la ciencia.

Pensamiento: Mantiene una actitud militante contra la división de la cultura en cultura científica y humanística. Considera que la experiencia establece la escala de toda actividad humana.

Bibliografía:La melancolía del ciborg (2009), Cuadernos del abismo: homenaje a H.P. Lovecraft (2008), La mente humana (2007), Entre ingenieros y ciudadanos. Filosofía de la técnica para días de democracia (2006), Jardines de la memoria y el olvido (2004), Saber en condiciones. Epistemología para escépticos y materialistas (2003), Mundos Artificiales. Filosofía del cambio técnico (2000), Nuevas meditaciones sobre la técnica (1995)

Blog: El Laberinto de la Identidad


¿Cómo crees que nos afectan las nuevas formas de interacción social a través de la red, como el hecho de escribir en un blog o participar en una red social?

El hecho de escribir en un blog cambia tu manera de ser. Lo que aparentemente se nos ocurre a todos es que en las redes sociales entras como con una máscara pero en la realidad esa apariencia que tú quieres adoptar es la que te transforma. Estamos hablando no de la persona que entra un día en un chat, sino cuando realmente te involucras, por ejemplo una persona que tiene un blog, un perfil en una red social, sobre todo si son con un fin determinado. En realidad, el cambio es un camino de ida y vuelta. Las entradas en el ciberespacio transforman nuestra realidad y nuestra personalidad a las propias entradas que estamos haciendo.

¿Adaptamos la realidad?
No lo adaptamos en un sentido que controlemos el proceso, no es que te pongas y te quites una máscara, o cómo te adaptas unos zapatos que te aprietan, a mí me parece que la cosa es más profunda. Ese acto de introducirte en una red social transforma las relaciones que tú tienes con el mundo. El mundo digital rehace nuestras relaciones con el mundo. Ahora están determinadas por la presencia física, por la corporeidad y por la percepción, pero en realidad eso es solo una parte, muchos de los estratos que nos hacen ser como somos no están ligados a la corporeidad, como por ejemplo la imaginación, estar resentido, desear hacer algo, o también la imaginación de cómo sería nuestra vida. Estos estratos son los que yo creo que son los más plásticos para ver cómo las relaciones a través de las redes sociales nos transforman. No conoces físicamente a quien está al otro lado de la pantalla pero obviamente está actuando sobre ti, tú estás adaptándote a él o bien a personas indeterminadas o a la imagen de las personas a las que te estás dirigiendo. Esa adaptación inversa te está cambiando en la medida en la que estás reconfigurando tu mundo imaginario para estar presente en esa red. Cuando estás escribiendo un blog, hablo por mi experiencia, lo notas, tu escritura, tu manera de relacionarte con el mundo, por ejemplo qué ves, siempre estás pensando “esto podría estar en el blog”. Ves el mundo bajo otras categorías (las categorías que te hacen intervenir en este medio). No es que yo escriba para mi, escribo para un lector potencial. No es pasivo. Un adolescente en Tuenti es clarísimo, un adolescente está reconfigurando su cuerpo, le está cambiando la vida. Si anteriormente tenía cuatro personas de referencia, ante las que quería presentarse bien: -ser el más bruto (en los chicos) o la que mejor viste (en las chicas) dentro de los roles de género en los que entran los adolescentes-, de pronto el hecho de que esté interviniendo en una red social cambia sus lugares de referencia, cambia los ideales y los ‘yoes’ de referencia con los que tiene que negociar.

Y entonces, ¿dónde queda el yo “auténtico”?
No hay yo auténtico. Fíjate, un adolescente cuando va a un concierto e inmediatamente está pensando en escribir en Tuenti “me gusta” o “no me gusta”, está haciendo dos cosas: una, ir al concierto, y dos, pensando en que luego tiene que dar cuenta de que ha ido al concierto y contárselo a alguien a quien puede interesarle eso. Esto cambia la relación con las acciones que está teniendo.

Entonces, a la hora de actuar, tiene en cuenta cómo es y cómo le gustaría mostrarse ante un público…
Sí, un público que no son los cuatro amigos de clase, a veces de gente de la que quiere escapar, para no estar con la gente de clase que ya no le gusta o que tiene problemas y de pronto su mundo de referencia no es ya el mundo corpóreo o el mundo ‘real’.

Esto es algo bueno, ¿no?
Bueno y malo. Es algo bueno en el sentido de que nos reconfigura, crea nuevas trayectorias y en ese sentido abre ventanas de posibilidad que no las daba el espacio cerrado de las relaciones persona a persona. Pero por otro lado, tiene una serie de problemas como por ejemplo la vuelta, la emocionalidad. Las relaciones emocionales en la red existen y son muy importantes pero no son con la inmediatez de una relación persona a persona, eso cambia no sé hasta dónde. Las reacciones emocionales en el mundo van a cambiar mucho por las dilaciones en el tiempo. Tú no te puedes cabrear por un mensaje hasta que no recibes la respuesta.

Bueno en el chat sí…
Ahí sí, pero ocurre lo contrario, por ejemplo la reacción emocional puede ser por exceso o por defecto. Los filtros emocionales son más opacos en la red, pueden plantear problemas, no todo es bueno. Lo importante es que cambia radicalmente el imaginario de la gente y por tanto cambia sus formas de identidad.

¿Crees que hay demasiado narcisismo en las redes sociales?
Sí, además del narcisismo un problema es el hábito a hacer juicios ligeros y rápidos, el “me gusta”, “no me gusta”, como si lo único que hubiera que hacer con las cosas fuera valorarlas. Como si la capacidad reflexiva se perdiera. En una conversación das razones, explicas, preguntas… Me parece más problemático la adicción a la valoración, a estar valorándolo siempre todo y además de una manera inmediata, sin reflexionar, sin dar una razón. Es el evaluacionismo como forma de estar en el mundo. Hay narcisimos, pero me parecen menos importante.

¿Será más fácil acceder al conocimiento con redes sensibles al significado?
Yo creo que sí, en el momento en el que logremos una red semántica habremos dado un paso de gigantes, tendremos un mundo que reacciona a lo que estamos intentando nosotros. Entonces sí que será una red social, la redes sociales corporales son sociales porque reaccionan a nuestros estímulos. Tú le preguntas a un amigo dónde está una calle, no reacciona a la forma de la pregunta sino a lo que tú estás intentando que es encontrar una calle, y por eso es social. La respuesta es inteligente porque capta inteligentemente lo que tú querías. Por ahora la red eso no lo hace, el día en que se convierta tendremos un medio ambiente que reacciona ante nosotros mismos, no de una manera automática o puramente a través de los gestos físicos, sino a través de nuestras intenciones. Esto entonces abre problemas y nuevas ventanas. El día que logremos, si se logra, redes sensibles al significado e incluso a lo emocional, estaremos en una situación completamente nueva que habrá que replantearse. De momento, creo que el problema que tiene la red es que solo reacciona a la estadística de todo, que solo reacciona al formato léxico pero no al significado.

¿Podríamos decir que la red ahora se limita a ser un contenedor gigante de información y en un futuro será un gran cerebro universal que se llena de conocimientos, que se retroalimenta?

No sé tanto, no sé tanto (risas)

Bueno, esta es por lo menos la utopía…
Bueno, primero ya es más que un contenido porque ya realmente Google, las redes sociales, etc, tienen ya un papel activo. El hecho mismo de que las páginas aparezcan en un orden, te aparezcan los pop-ups…, en definitiva, la red está haciendo continuamente cosas contigo, de manera que no es un almacén pasivo. Lo que ocurre es que está haciendo cosas contigo desordenadamente, no sigue un plan, no reacciona de manera unificada ante cómo has entrado en la red y ese yo creo que es el camino, que se vaya haciendo coherente.

Bueno, es que, como decías antes, le falta la parte emocional…
Claro, emocional y semática, las dos cosas. No creo que llegue a ser un gran cerebro por muchas razones. Una muy básica es porque la red nunca tendrá un centro unificado como la conciencia, siempre serán centros distribuidos, o sea, no habrá un súper cerebro que sea una especie de dios que reaccione ante todos los usuarios, sino que se va a parecer más a cómo sería un cerebro sin conciencia, un sistema muy distribuido de múltiples nodos. Será muy inteligente pero no tendrá esa estructura unificada que es lo que nos hace sentirnos como una sola persona, que es lo que hacemos los humanos por el hecho tener esa propiedad de ser sujetos, de tener un plan de vida. Es decir, esta idea de poder decir yo soy el que estoy levantando la mano, no decimos mi lóbulo parietal izquierdo está levantando la mano. Creo que cuando la red sea muy inteligente no pasará nunca de ese estadio de que sean subsistemas, y no es un problema técnico, es que realmente no tiene sentido. Para qué tendría sentido un mundo como el que planteabas, un súper cerebro en una red sería como el mundo de la película de Tarkovsky Solaris, que era una especie de mundo que reaccionaba ante los que entraban allí y creaba en ellos ilusiones… , pero que era como una conciencia. Yo creo que eso es una utopía, bueno una utopía no, pero ¿a quién le interesa eso? (risas) es una posición casi religiosa. Yo creo que ese no va a ser el futuro de red, yo creo que va a tener inteligencia distribuida siempre.

Realmente si el súper cerebro fuera posible internet se transformaría en otra cosa diferente, al estar manipulado y controlado perdería su razón de ser…

Que no sea así es lo que la hace realmente interesante, lo plural que es. Si es muy inteligente, si fuera una red semántica, se parecería mucho más a lo que ocurre si entras en un centro comercial y vas preguntando a la gente. Te vas a encontrar en cada lugar una respuesta inteligente pero el centro comercial como tal no es inteligente, vas encontrando una respuesta adecuada a lo que vas buscando pero como tal el sistema no tiene cerebro, lo único que tiene es coordinación reticular. Tenemos que seguir buscando para hacer la red más humana, hay que humanizarla.
Internet es un espacio virtual en el que puedes interactuar igual que por un espacio físico, el problema es el que mencionabas antes de las emociones: cambia la experiencia, la manera de relacionarse, de interactuar…
Sí, exactamente. Mira, lo que ocurre ahora cuando la gente hace turismo es que hace dos viajes: el que hace cuando va a ir y el que ha hecho antes en internet para ver todo lo que hay. De manera que en realidad luego va a comprobar si ocurre como decía internet o no, entonces ya lo has visto, aquello no te va a enseñar nada nuevo. Hay gente además que es adicta, que se lleva ya todas las páginas de lo que hay que ver y solo ve eso para comprobar efectivamente que la realidad es como dice la realidad virtual. Entonces, ¿eso qué es, una pérdida? No, es otra manera de relacionarnos, es otra manera de viajar.

Es una manera de viajar de la sociedad de consumo, consumir el viaje, en lugar del disfrute, el hecho de he estado aquí he visto esto, lo otro…
Sí, pero esto más que ver con el mundo tecnológico tiene que ver con cómo nos está volviendo el entorno económico, nos está haciendo perder experiencias. El querer experiencias inmediatas y el “me gusta” “no me gusta”.
Experiencias inmediatas e incluso obligatorias. Hay los libros que hay que leer, sitios a los que hay que ir…
Se convierte ya en normativo. Y la idea por ejemplo de ir a Nueva York y no entrar en Nueva York, eso es una cosa interesante, estaba pensando en una película de Polanski, Frenético, es sobre París y no sale París, no salen sitios típicos, podría haber estado rodada en Getafe, me parece muy interesante. Habla de una experiencia de alguien que tiene una experiencia, que es lo importante, sucede en París, pero en el París tópico… Pero bueno, esta es una cuestión distinta que no tiene que ver con la tecnología sino con nuestras identidades normativizadas, nos están haciendo cada vez más bajo un patrón.

Bueno, tiene que ver en el sentido que lo que se expone en las redes sociales es el patrón normativo de lo que la gente quiere ver de ti, o lo que la gente espera de ti…
Sí, tienes razón y eso es lo que de hecho termina siendo la regla. Pero también es verdad que en la red encuentras lo contrario, páginas de libros que nunca hubieras leído si alguien no te los hubiera comentado, buscas blogs diferentes, otras miradas… Y todo eso también te lo da la red y las redes sociales, te dan perspectivas muy diferentes.

Inaccesibles de otra manera…
Yo no habría leído muchos libros o ido a muchos lugares si no me hubiera influido gente… En la red encuentras frikis de gente rara, gente que pone cosas que si no, no las encontrarías en otras partes. Por ejemplo, los blogs, que es algo con lo que me siento más cercano, eso no lo podrías escribir de otra forma, en el mundo de papel nadie te iba a publicar esas cosas y solo porque existe esa posibilidad, la de escribir en un blog, puedes escribir con esa inmediatez.

Sí, en ese sentido democratiza la red…
Democratiza y amplia las miradas, las perspectivas.

¿A través de tu blog has accedido a gente que de otra forma habría sido imposible?
Sí. Yo no creo que internet sea un lugar para establecer nuevas relaciones, pero sí de mantener relaciones que si no no las podrías mantener. Mi mundo de amigos, los más íntimos, están en la red, están tan lejos que a lo mejor te puedes ver cada diez años, sin embargo te mantienes al día por ejemplo a través de los blogs pero sostienes relaciones emocionales porque estás continuamente sabiendo de la vida de la otra persona. Para conocer nueva gente sí, pero me parece que no tiene mucho interés y es la parte más comercial de la gente solitaria que entra para ver si conoce a alguien y termina todo siendo un desastre porque la red no está hecha para eso, puede ocurrir, pero en realidad es lo menos interesante. Lo es mucho más que puedas mantener amigos, relaciones, que puedas preservar tu contacto con otra gente. ¿Qué haríamos ahora sin el correo electrónico? Crea una dimensión social completamente nueva y mucho más amplia. La red no nos hace más solitarios sino al contrario, nos hace más sociales. Se nota además por ejemplo en generaciones que no entran en la red por barreras culturales o de clase o de edad, ves que su mundo de referencia es muy pequeñito, son los vecinos, la familia, aunque viajen mucho, su mundo es muy pequeñito mientras que la gente que viaja en el ciberespacio tiene a mucha gente en la cabeza.

Sí, pero, no sé si es posible tener a tanta gente la cabeza ¿no es cierto que tenemos una limitación biológica en este sentido?
Sí, es cierto, según Robin Dunbar. Nuestro número de referencia no puede subir de 150 personas, podemos tener mucha gente en la cabeza pero de referencia, que realmente nos importen no más de 150, porque no calculamos.

Hay países más de clanes como España, y países más sociales como Suecia, ¿crees que las redes sociales nos van a transformar, van a hacer que pensemos en el todo social y no el clan?
Muy buena pregunta, no sabría responderla en un sentido definido porque, por un lado es verdad que el ciberespacio te amplia la imaginación, te hace situarte en otros puntos de vista, en ese sentido cabría decir, a priori, que te abre las puertas y que por tanto te hace menos perteneciente a tu tribu originaria. Pero eso es en una primera instancia porque las fuerzas que hacen que la gente vea el mundo bajo categorías identitarias muy fuertes, fundamentalistas, son fuerzas que son independientes de lo grande que sea tu espacio. Son fuerzas que tienen más que ver con la fuerza de la identidad, con la fuerza de las ideas o de los prejuicios o de las creencias. En ese sentido, nuestro mundo se ha hecho más pequeño, en los últimos años, por poner la fecha de referencia, desde el 11 de septiembre en un mundo cada vez más globalizado es a la vez un mundo más lleno de fundamentalismos, de identitarismos, de banderías, de grupos. La misma gente que está siempre en internet es al mismo tiempo la gente que es más fundamentalista ¿cómo puede ser? Bueno pues porque es como si se diera un fenómeno de idea y vuelta que a la vez que se amplía el espacio entra miedo a ese espacio y se refuerzan los prejuicios identitaristas. Yo creo que Manuel Castells cuando habla en su libro La Era de la Información del poder de la identidad que preveía que iba a ser la fuerza del futuro tenía razón. Fue un libro escrito antes del 11-S y creo que el 11-S nos ha mostrado que es mundo muy globalizado y al mismo tiempo cada vez más lleno de tribus.

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