Estrategias para el campo de juego

El campo de juego de golf es un adversario muy difícil de dominar, pues dispone de varios obstáculos para que el golfista aficionado cometa errores, sume golpes de más y su tarjeta, al final del día, no logre acumular un buen score. Sin embargo, hay opciones al alcance de la mano para contrarrestar esas trabas y jugar un buen golf. Y la respuesta es muy sencilla: pensar.

El jugador de golf que piensa es doblemente jugador, pues más allá de su técnica, el golfista que analiza y piensa es capaz de evitar errores, modificar decisiones a tiempo y, sobre todas las cosas, saber elegir qué paso dar. Los grandes jugadores de la historia han repetido más de una vez que el golf es sinónimo de pensamiento, una de las claves del juego.

Al arribar al tee de salida, si os enfrentamos a una calle angosta o estrecha, es recomendable no utilizar el Driver, pues con poca confianza o temor al disparo desviado, inevitablemente cometeremos un error. El jugador que piensa antes de ejecutar una decisión, por ejemplo preferirá guardar en la bolsa el Driver y tomar o una Madera 3 o, mejor aún, un hierro.

Con un primer tiro desde el tee con un hierro, contaremos con más posibilidades para lograr que la bola repose en la calle. Así, el segundo disparo será en una cómoda posición con una dirección correcta. Quien tiene dudas u observa mucho viento y decide utilizar el driver, probablemente el golpe se desvíe hacia los costados.

En los hoyos largos –Par 5, Par 4- es conveniente realizar el primer disparo con una Madera 3 o un Híbrido, un segundo golpe con un Hierro 6 o 7 y un tercer golpe con un Hierro 9 o un pitch para arribar al green lo más rápido posible.

El golf, como hemos dicho, es un juego de técnica y estrategia. Pensar cada jugada, cada golpe y cada acción colaborará a un mejor desarrollo y a la formación de un buen golfista.

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