España se mira en Grecia, Irlanda y Portugal

Ante un inminente rescate de España, conviene echar un vistazo a cómo han afrontado las tres potencias ayudadas por la Unión Europea el rescate económico. Irlanda, Portugal y Grecia son tres países a los que no les ha servido de nada recibir la ayuda económica europea. Es más, lo que se ha logrado es caldear aún más el ambiente.

España, al borde del rescate

Ahora que nos acercamos peligrosamente a un rescate de la Unión Europea, es hora de repasar los precedentes para saber cómo ha encajado la población este tipo de medidas. Empecemos por Portugal. Nuestra vecina está completamente sometida a los dictados de la troika (el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional), ya que las medidas económicas que aprueba siempre van dirigidas a reducir el déficit, algo parecido a lo que pasa en España. Sobre las políticas de crecimiento económico y creación de empleo no hay ni una sola noticia. Además, la prima de riesgo suele encontrarse en torno a los 700 puntos básicos, algo que ya ni alarma a la población lusa.

El descenso en el poder adquisitivo de la población se nota, en términos generales, en todas las naciones que han sido intervenidas por Europea: por supuesto, Portugal, pero también Irlanda y Grecia. Quizás sea el de Irlanda el caso más controvertido. Y es que a pesar de que la crisis irlandesa fuera provocada, de la misma manera que en España, por una burbuja inmobiliaria, hay que admitir que el sentido común se ha impuesto entre la clase política irlandesa. De inmediato, se tomaron las riendas del asunto y se echó freno a la especulación inmobiliaria. En este sentido, habría que recordar que hubo muchos bancos irlandeses al borde de la quiebra por culpa de acumular activos tóxicos. La solución: nacionalizar el sector. En España para tomar una decisión así, primero hay que admitir muchos errores, cosa difícil.

Por último, Grecia. El país heleno trasladó, al igual que España, su crisis económica al campo social y política. La convulsión que se ha vivido en los últimos meses en Grecia, con la aceptación de los radicalismos por una buena parte de la sociedad, no es comprable a la de España. Sin embargo, en nuestro país comienzan a aflorar ciertos signos de que la crisis va a traer mucha cola. Los nacionalismos van a vivir un auge importante en los próximos meses. Ya hemos visto la gran repercusión que ha tenido la manifestación independentista en Cataluña con motivo de la Diada. Pero es que en octubre tenemos las elecciones vascas y gallegas. Ahora le toca el turno a Euskadi y Galicia decidir el rumbo que tomar. Del grupo político vencedor depende que España sufra un proceso de descomposición o que siga todo tal y como está, es decir, mal.

Foto: ppcantabria

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