España arrasa a los irlandeses con un 4-0

Cuatro goles y todos nuestros. Torres, Silva y Cesc fueron los protagonistas del encuentro. El equipo verde hizo aguas ante una imparable Roja que nos recordó el buen juego del último Mundial. Ahora Irlanda ha quedado fuera, con cero puntos, mientras que España se sitúa líder de grupo, con 4 puntos, los mismos que Croacia, pero con mejor diferencia de goles. Italia, que se queda en la retaguardia con dos puntos, deberá esperar a lo que suceda en el próximo encuentro entre España y Croacia.

Lluvia de goles: uno, dos, tres y por qué no cuatro. España agujereó la portería de los irlandeses con su mejor versión; esta vez el destino le hizo un guiño a Torres, que no pudo brillar en el encuentro contra Italia, y ahora sí abrió el camino con el primer tanto. El Niño salió al campo dispuesto a ganarse la confianza incial de Del Bosque, maniobró potente y perspicaz, robando balones, amagando jugadores y corriendo a trote sobre el césped, antes de reventar con voracidad la pelota contra la red, a cuatro minutos escasos del inicio del partido. Las gradas rugían de emoción.

España recuperó la expresividad de su juego. El empate contra Italia quedó en el baúl de los recuerdos. Trapattoni no pudo lograr que su equipo respondiera a los arietes españoles. La Roja dominó el campo, ocupó los espacios, se paseó con zapatillas de andar por casa con la custodia del balón. 90 minutos unidireccionales, en los que el balón siempre andaba rodando dirección hacia la portería de Given. Se sucedieron las oportunidades de gol. Ayer se anotaron 27 remates, pero ya se sabe que España no es un equipo que genere goles en proporción a su juego. A punto de acabarse la primera parte, el único que brillaba en el marcador era el gol prematuro de Torres. Pero entonces llegó Silva para sellar los primeros 45 minutos. Tras varios rechaces en el área contraria, el canario recibió la pelota entre los pies en el punto de penalti. Rodeado del equipo verde, paró el reloj del tiempo, halló un microespacio y con un delicado toque nos deleitó con el segundo golazo de la Roja.

Llegó la segunda parte cargada con más energía que nunca. España se desmarcaba por el frente, sacudía a los defensas, rompía esquemas. Los minutos se hacían eternos para el equipo rival, que vio cumplida su peor pesadilla cuando El Niño volvió a tomar protagonismo. Ese Torres ya casi olvidado, al que nos tenía acostumbrados antes de partir a Liverpool, reapareció ayer en el campo, corrió inalcanzable, preciso en la definición, y arreó un tercer tanto en el minuto 69. Irlanda quedó definitivamente quebrada cuando el grupo de Del Bosque quiso rematar lo que había empezado. El turno fue esta vez para Cesc, sustituto de Torres, cerró el resultado con el cuarto gol de la noche. España se mereció la ovación. Si algo la caracteriza, eso es saber encontrar espacios. Y anoche, los vio por todos los rincones.

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