Empieza la batalla por Cacaolat

Estre Damm se suma en el último momento a la puja por el control de Cacaolat. La compañía láctea, declarada en suspensión de pagos por Nueva Rumasa, conocerá en breve su nuevo dueño a la espera de la resolución del juzgado mercantil número seis de Barcelona.

El final del culebrón por hacerse con el control de Cacaolat llega a su fin. El juzgado de lo mercantil número 6 de Barcelona tiene en su poder el pliego de candidaturas de los futuros dueños de la empresa láctea catalana. En el último momento se ha sumado un nuevo candidato: la cervecera Damm.

El drama Cacaolat se inició con la suspensión de pagos y el concurso de acreedores de la empresa, propiedad de Nueva Rumasa. La decisión afectó a miles de inversores de la compañía y a una plantilla de más de 500 trabajadores distribuidos entre Barcelona y Zaragoza. Aun teniendo beneficios, la corporación fue declarada en suspensión acusada de graves problemas de liquidez de la compañía de Ruiz Mateos, imputada en varios procesos por estafa y apropiación indebida.

Antigua fábrica de Damm en Barcelona

Las primeras compañías en interesarse por Cacaolat fueron Central Lechera Asturiana (formalizada por la Corporación Alimentaria Peñasanta) y Leche Pascual, la gran favorita para hacerse con el control de la famosa marca de batidos, aunque declinó su candidatura pocos días después de formalizarla. Pero esto fue hasta la llegada in extremis de Damm. La cervecera se suma a Cobega (empresa responsable del embotellamiento y distribución de Coca Cola) y la corporación Victory Turnaround para pujar por la firma de batidos.

Según fuentes de la propia organización, la oferta incluye una inversión de 100 millones de euros y la construcción de una nueva fábrica en las instalaciones de Damm en Santa Coloma de Gramenet. Además, la empresa promete mantener la plantilla y conservar la factoría de Cacaolat en Zaragoza.

Damm no es la única empresa catalana en pujar por Cacaolat. Antes del verano, Leche Pascual y Vichy Catalán ya habían presentado avales para optar a la compra. Pascual decidió no obstante abstenerse de la operación, según fuentes del sector, presionada por Clesa, la marca láctea propietaria de la familia Ruiz Mateos, dejando la posición preeminente en manos de Vichy. La compañía de agua con gas no dio detalles sobre el contenido de su aval para optar a la puja, aunque avanzó que también mantendría los centros productivos y logísticos de la empresa. Vichy contaba con la aprobación de Josep Viader, de la familia fundadora de Cacacolat, y se presentaba como una de las alternativas con más probabilidades con hacerse con el control de la láctea, sin embargo, la entrada en el último momento de Damm pone de nuevo las cartas sobre la mesa.

Fuente: Jordiferrer, en Wikimedia Commons

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