El Segway pierde una rueda y se convierte en Solowheel

Solowheel, con un nombre tan obvio como apodarle Digitalanzeige a un artilugio digital de fabricación alemana, se ha bautizado la evolución cuasi-lógica del Segway. Ese vehículo medio patinete, medio creación imposible del futuro, que ya hace tiempo que surca nuestras calles pilotado por hordas de turistas, por hombres anuncio o por guardias de seguridad, ve ahora como le nace un hijo que ha perdido una rueda, el manillar, aunque ha ganado si cabe en espectacularidad. Y es que el Solowheel es un espectacular vehículo monociclo motorizado que puede ser manejado con menor o mayor facilidad gracias al propio equilibrio del cuerpo y que carece además de sillín.

El Solowheel promete revolucionar el transpore urbano a través del monociclo eléctrico

Es por tanto la mínima expresión de medio de transporte, consiguiendo hacernos plantear dónde esta la frontera entre un vehículo y unos simples patines de ruedas. Así pues, Solowheel cumple a simple vista las condiciones estéticas y funcionales del famoso Segway pero simplificado; ya que se basta de una simple rueda, en la que colocaremos los pies a banda y banda, para transportarnos a una velocidad más que convincente (puede alcanzar sin problemas los 20 kilómetros por hora).

Los ideadores de esta singular y futurista propuesta de locomoción son la empresa Investis, responsable de otras creaciones un tanto curiosas como los Orbit wheels, una especie de patines circulares en los que el pie quedaba en medio de la circunferencia de la «rueda».

Su funcionamiento, rabiosamente simple, se basa en un motor que da fuerza a la única rueda presente… y poco más a priori. Es útil, ligero, eficiente, fácil de utilizar y como decíamos, permite movernos rápidamente. Y como está compuesto por una rueda de dimensiones y robustez considerables (mucho más que los de unos patines convencionales, obviamente), puede transitar por gran cantidad de terrenos distintos (desde asfalto hasta suelos de tierra desnivelados).

En un principio, este artilugio puede parecer un tanto inestable (como dan a sugerir los monociclos de circo de toda la vida), pero el Solowheel mantiene sin problemas la estabilidad de forma automática a través de sus sensores internos. Ésta tecnología giroscópica es la encargada de autoequilibrarlo y ajustar su velocidad según la inclinación de nuestro cuerpo. Al tener el punto de apoyo bastante bajo, el manejo tampoco será muy complicado.

Además, se puede transportar sin ninguna complicación en una mochila o en la mano, gracias a sus poco más de nueve kilos de peso.

Por otro lado, la autonomía del aparato tampoco está nada mal, ya que su batería puede aguantar hasta una hora y media de uso sin necesidad de ser recargada. Y en todo caso, el proceso de carga se reduce a tan sólo 45 minutos.

El Solowheel es sin duda un avance considerable en el mundo de los vehículos motorizados «tipo patinete», aunque deberemos esperar a que su implantación en la sociedad se haga destacable para poder valorar sus beneficios. Quizás no habremos de esperar demasiado, ya que sale a la venta este mes de marzo a un precio, algo elevado eso sí, de 1500 dólares.

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