El PP comienza a acusar el desgaste

Aunque todavía es muy pronto para un gobierno que a penas lleva 100 días en el poder, el PP ha empezado ya a acusar el desgaste que se desprende de una economía que de momento no presenta síntomas de mejoría a pesar de las duras medidas de ajustes aplicadas por el gobierno de Mariano Rajoy, que de entrada suponen el incumplimiento de una de sus grandes promesas electorales: la de no subir los impuestos. A ello hay que sumarle una serie de anuncios realizados por ministros destacados del nuevo gobierno que parecen aventurar giros importantes hacia el conservadurismo en asuntos sociales de importancia y que contrastan claramente con los avances que supuso en determinadas materias la era Zapatero, que el PP parece decidido a borrar de un plumazo.

En esta línea se entiende la vuelta al modelo de 1985 en cuanto a la Ley del aborto, volviendo así a los conocidos ‘supuest0s’ en lugar de la actual ley de plazos que aplica la mayoría de países europeos. También ha suscitado polémica la solicitud de la Ministra de Sanidad, Ana Mato de un estudio sobre los posibles efectos secundarios de la píldora del día después, a pesar de no haberse encontrado ninguno en más de 10 años de empleo del fármaco. Medidas como esta pueden ponernos en la senda de otro tipo de regulaciones más estrictas en cuanto a su uso futuro.

Asimismo, la prórroga de la vida de la central nuclear de Garoña ocho años más allá de su vida útil, el anuncio de la puesta en marcha de un equivalente de la medida más controvertida del periodo de gobierno socialista, es decir, la llamada Ley Sinde, o el nuevo cambio en el modelo educativo, son medidas orientadas a complacer a los sectores más conservadores del PP, que se muestran del todo satisfechos con la gestión de Mariano Rajoy, pragmático en la acción pero -según dicen- profundamente conservador en el fondo.

Y aunque desde luego cuenta con la suficiente fuerza parlamentaria para llevar adelante cualquier política que se le antoje prescindiendo de todo consenso, la calle parece no haber acogido del todo bien las primeras acciones del gobierno de los populares, según ha desvelado la primera encuesta del CIS sobre los primeros tres meses del ejecutivo. Si bien su distancia con el PSOE es aún estratosférica, hoy el Partido Popular perdería casi 2 puntos en apoyo social; un dato que, si bien no tiene por qué ser sintomático, como mínimo resulta prematuro y debería servir como cura de humildad para un partido cuya victoria aplastante significó verse reforzado en su fuero interno.

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