El ocaso de La Quiniela, la apuesta deportiva más española

La emergencia de las casas de apuestas ‘online’, la dispersión de los horarios de los partidos y los mayores impuestos están detrás de la menor recaudación de este juego.

quiniela

A mediados de la década de 1940, un grupo de amigos que estaban reunidos en un bar de Santander dieron origen a una de las tradiciones más arraigadas entre los aficionados al fútbol. Había nacido La Quiniela, ese juego en el que los apostantes deben señalar cuál será el resultado de quince enfrentamientos de primera y segunda división, pudiendo escoger entre la victoria local (1), el empate (X) o el triunfo visitante (2). Este conocido formato ha perdido buena parte de su brillo en los últimos años.

Si en la temporada 2008/2009 La Quiniela recaudaba 10,3 millones de euros por jornada, ocho años más tarde la cifra se ha reducido a 4,4 millones (un 58% menos). Este espectacular desplome, que resulta más evidente si se valoran las cifras de toda la campaña (de 557,4 millones de euros a 268,5 millones), no obedece a los estragos de la última crisis. Durante este tiempo, hemos asistido a un claro cambio en los hábitos apostantes de los españoles, con el desembarco de las grandes operadoras digitales.

La emergencia de las casas de apuestas, tras la gran regulación del sector en 2011, ha marcado un punto de inflexión en la historia de La Quiniela. Los usuarios más jóvenes se han decantado claramente por las apuestas combinadas y mucho más personalizadas que pueden hacer en cada vez más plataformas. Y es que, la situación del tradicional juego contrasta con la del sector de las apuestas deportivas en su conjunto, que el año pasado facturó más de 3.000 millones de euros (un 9,4% más que en 2015).

Los aficionados a La Quiniela y los responsables de las administraciones de Loterías y Apuestas del Estado también apuntan a la organización de La Liga como responsable parcial del problema. Los horarios adoptados en los últimos años, con partidos los viernes y los lunes, complican las reuniones para realizar los pronósticos. Como en otros frentes, la larga mano de la Agencia Tributaria también está presente, con el impuesto del 20% a los premios superiores a 2.500 euros.

Vía: El País.

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