El mundo está en pausa, ¿cuándo lo van a entender algunas empresas?

El coronavirus ha introducido al mundo en una pausa durante 2020 que no sabemos cuánto se extenderá, pero que algunas empresas se niegan a reconocer.

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Nos resulta preocupante, triste y en cierta manera a veces irritante, pero hay muchas empresas que no están amoldándose a la situación que está viviendo más de medio planeta. Y en vez de eso siguen a lo suyo, con sus calendarios de lanzamiento y sus previsiones de productos sin hacer cambios en cuanto a los planes que tenían originariamente. Una filosofía que está claro que se encuentra abocada al fracaso y que se va a encontrar con un muro muy serio, tanto por parte de la sociedad en cuanto a la opinión pública como en lo relacionado con las ventas.

Hay excepciones, por supuesto. Pero hay que entender que en nuestro país, por ejemplo, están falleciendo a razón de 900 personas diarias. Salgamos de nuestro mundo de evasión y miremos a los ojos a la realidad. ¿Cuántas personas cercanas y amigos tenemos? ¿20, 30? No hablamos de compañeros de trabajo a los que vemos, clientes o con quienes nos cruzamos en el bar de quienes no conocemos el nombre. Hablamos de las personas que forman nuestra vida. ¿Digamos 20? Imaginamos que todas ellas fallecen en un día. Esa tragedia se tendría que replicar en 45 personas distintas al día para contemplar los 900 fallecimientos. ¿Entendemos lo que suponen las cifras con las que nos estamos encontrando y lo que está pasando en el mundo?

¿Entendemos que nos importa dos pimientos si Apple lanza un nuevo iPhone? Porque nos da igual. Ahora mismo nuestra vida está en pausa. Trabajamos, si tenemos la oportunidad, o intentamos que el tiempo avance de la manera más honrosa y menos aburrida posible. Son «vacaciones» forzadas.

Y habrá efecto rebote, porque cuando la crisis termine la gente querrá volver a trabajar, querrá regresar a la oficina e incluso encontrarse con el pesado de turno que siempre te da la paliza en la sala del café o que no deja que esos pocos minutos que descansas al día estés tranquilo. Todo eso lo estamos echando de menos ya. Cuando todo se normalice, cuando volvamos a la oficina, cuando volvamos a cobrar nuestro sueldo de forma normal y estemos «tranquilos», posiblemente no tardaremos mucho en querer echarle el guante a un nuevo iPhone. Esto es así como que lo primero que compraremos cuando volvamos a salir a la calle de forma normal será una barra de pan recién hecho. Son cosas obvias.

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¿Pero ahora un nuevo iPhone? ¿Apple nos permite comprarlo online y recibirlo en casa? Señores, ni por esas, no es el momento, no es el lugar, no es ahora mismo cuando nos despertamos por la mañana y pensamos en comprar un móvil para liberar tensiones acumuladas de la oficina. Ahora nos despertamos y queremos saber, cuando les mandamos un WhatsApp, que nuestros padres siguen bien, y nos interesamos por hermanos y hermanas para ver si todo en su círculo y familia sigue también bien. Estamos en tiempos en los que miramos la despensa y decimos «otra vez macarrones», pero sabemos que es lo que toca, y nos solidarizamos un poco con nuestros compañeros de sufrimiento, los italianos, porque gracias a su pasta tenemos con qué sobrevivir sin recurrir a paella durante las 24 horas.

Todo eso lo tenemos claro y son sentimientos que pasan por nuestra cabeza a diario. Intentamos poner una sonrisa en nuestra cara para que las personas con las que convivimos puedan subir un poco el ánimo. Pero nadie está feliz, nadie está contento de estar encerrado entre cuatro paredes. A Netflix se le van acabando los contenidos y en Disney Plus, aunque hay algunas series que son novedosas, el problema es que el 80% de sus películas nos las sabemos de arriba a abajo. Mientras seguimos sobreviviendo a la cuarentena leemos noticias como la de Apple y su nuevo iPhone y vemos que, como decíamos, hay quienes no se hacen a la idea de cómo el mundo se encuentra pausado.

Pero no es solo Apple, hay muchas otras marcas que caen en el mismo problema. ¿Deberían estar cerrando sus oficinas y fábricas para evitar contagios y riesgos? Sin duda. O siempre podrían seguir al pie del cañón, pero cambiando el enfoque de sus cadenas de producción para colaborar con la fabricación de respiradores u otros elementos sanitarios que ahora son muy importantes. Fijémonos en Seat y en cómo han apartado la fabricación de coches para concentrarse en respiradores. Al fin y al cabo, nadie se va a comprar un coche ahora.

Muchas empresas del mundo del entretenimiento son conscientes de la situación, como aquellas que redirigen sus películas al circuito digital, mientras que otras retrasan los estrenos unas semanas sin pensar que esto, en principio, va para largo. Compañías de videojuegos no retrasan sus juegos, mientras que otras los aplazan de forma indefinida porque ya saben que estamos ante una situación crítica. Los polos opuestos abundan en el mundo de las empresas y esto es algo que se nota mucho y de lo cual los usuarios y consumidores se acordarán en el futuro.

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