El Ministerio de Justicia endurece el Código Penal

El Ministerio de Justicia plantea una reforma en el Código Penal para endurecer las condenas de los delincuentes agresivos, los pederastas y los violadores. En el 2010 ya se abrió la polémica de albergar un sistema judicial mucho más severo en sus penas. Casos como los de Marta del Castillo sirven de ejemplo para darnos cuenta que nuestro sistema judicial carecía de condenas adecuadas para los agresores. Descubre los cambios que ya se han planteado.

La reforma del Código Penal que prepara el Ministerio de Justicia contempla aumentar hasta en diez años las penas de prisión en el caso de delitos graves que conlleven violencia o intimidación, delitos contra la libertad sexual, así como cuando existan antecedentes por otros delitos graves o se reincida tras cumplir la condena, y siempre que, además, se entienda conveniente debido a la peligrosidad del reo.

Alberto Ruiz Gallardón, Ministro de Justicia.

Los agresores sexuales verán endurecidas las penas por los distintos delitos cometidos. El objetivo de esta medida es combatir la peligrosidad de delincuentes agresivos, violadores y pederastas a los que la ley no permite imponer penas indefinidas.

Cuando el Gobierno apruebe la reforma legislativa, será la número 28 que afecta al Código Penal vigente desde 1995. La última modificación parcial es muy reciente, de 2010.

El secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, avanzó recientemente que el objetivo no es meter a más personas entre rejas, “sino responder a tipos de criminalidad para los que no existe una respuesta eficaz que la ciudadanía está demandando”. Pero algunos partidos y asociaciones de jueces consideran que el Gobierno legisla obedeciendo a presiones derivadas de hechos puntuales.

Los más destacados son:

>>Prisión permanente revisable. Para los delitos terroristas más graves, mediante una pena de prisión de duración indeterminada, si bien sujeta a un régimen de revisión tras el cumplimiento de 35 años.

>>Custodia de seguridad. Para los penados por delitos especialmente graves o bien para quienes por primera vez hayan cometido “una pluralidad de delitos contra la vida, la integridad física, la libertad o integridad sexual, o de terrorismo”.

>>Delito continuado. Solo puede ser aplicado en casos de acciones criminales próximas en el tiempo y en el espacio.

>>Supresión de las faltas. Así se reducirá el número de asuntos menores, pero aquellas acciones que merezcan un reproche penal serán consideradas delitos.

>>Delitos contra la propiedad y estafas. El objetivo, según el Gobierno, es atacar la multirreincidencia y la delincuencia grave. El robo con fuerza, por ejemplo, será aplicado a quienes fuercen algo para huir con el botín. También se agravan las penas para butroneros (irrumpir en un local por un agujero) y aluniceros (rotura de las lunas de un escaparate). Recibirán más pena los estafadores que actúen en banda.

>>Vandalismo callejero. Incluye una definición de “alteración del orden público” que hace referente a un grupo que realiza actos de violencia contra las personas o las cosas. Según el Gobierno, la regulación anterior “no definía bien el delito”, porque había que recurrir a yuxtaponer una serie de conductas punibles. Se agrava si los alborotadores portan armas o lanzan piedras.

>>Incendios forestales. Se incrementa la pena máxima para los causantes de incendios especialmente graves o que afecten a espacios naturales protegidos.

>>Secuestro. Se modifica el secuestro con desaparición de la víctima, que será penado igual que el homicidio.

Señor Ministro: ¿Cuántos crímenes han tenido que ocurrir para que la legislación cambie y se conviertan sus penas mucho más duras? ¿Acaso una reforma de este calibre no podría haberse planteado desde hace tiempo? ¿Qué es lo que nos detiene? ¿Por qué sigue obsoleto el sistema judicial español?

Foto Dolors Nadal

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