El fin de la sexta hora en Cataluña

La decisión de la consellera d’Ensenyament de la Generalitat de Cataluña, Irene Rigau, de suprimir la sexta hora en la Educación Primaria ha levantado la polémica en la comunidad autónoma. Esta hora extra de clase empezó a aplicarse en el curso 2006- 2007 y fue una iniciativa del gobierno tripartito para equiparar el horario lectivo de la escuela pública con el de la privada, donde esta hora de más la pagan las familias a través de la cuota. El objetivo era dar un impulso a los resultados académicos de los alumnos pero, según la consellera, esta meta no se ha logrado en los cuatro años que se lleva aplicando. Por tanto, se eliminará el próximo curso.

La eliminación de esta hora de más ha sido vista por muchos sectores, sobre todo por aquellos que la implantaron en su día, como un paso atrás. Rigau la defiende como una cuestión de reestructuración, que ni ahorra ni incrementa gastos y que puede ser beneficiosa para reducir el entorno al 30% de fracaso escolar que hay en Cataluña. Así, se seguirá aplicando en aquellos centros situados en entornos socioculturales complejos y se mantendrá para aquellos alumnos con más dificultades, aunque el cómo y el dónde de esta condición aún queda por definir.

La medida, según ha dicho, no comportará despidos. De hecho, se está estudiando que el profesorado que en su día fue contratado para cubrir esta sexta hora (unos 4.600 maestros) permanezca en los centros para contribuir en labores de refuerzo o ser trasladados a otros centros con más dificultades. No obstante, los sindicatos no opinan lo mismo, y ya han manifestado que temen que la medida suponga el despido de 2.800 de estos profesores que se incorporaron para la ocasión.

Rigau, en cambio, dirige sus disparos en una dirección distinta. Según leemos hoy en El País, los profesores impartirán a partir del próximo curso una hora más de clase. Y eso no significa que vayan a aumentar el número de horas de trabajo. Su jornada laboral seguirá siendo de 37,5 horas semanales, con la diferencia de que una de las horas hasta el momento empleadas para tutorías y reuniones con el profesorado pasará a utilizarse para impartir clase. Además, la Generalitat plantea que sea necesario tener 59 años para poder reducir el horario de clase. Hasta ahora esta opción era posible desde los 55 años.

Según leemos en La Vanguardia, con la aplicación de la sexta hora los alumnos pasaron a tener 175 horas más de clase al año. En total, 1.050 horas de más a lo largo de toda la primaria, lo que equivale a un curso entero. ¿Creéis que la eliminación de un número tan importante de horas no hará más que perjudicar al alumnado? ¿O, por el contrario, coincidís con Rigau en que su incidencia ha sido mínima y, por tanto, es innecesario que siga aplicándose a nivel general?

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