El Euro: causa y solución de los problemas económicos de los españoles

EuroLos expertos en economía coinciden cada vez mas en la sobrevaloración del euro. Desde la entrada en circulación de la moneda única europea, los precios en España han aumentado más de un 20%, consecuencia del famoso “redondeo”, que siempre se hacía al alza por igual en grandes, pequeñas o medianas empresas.

En 2002 se abandonaba la peseta, y entraba en circulación el euro en España. Con él llegaron de la mano una avalancha de subida de precios de toda clase de productos, daba igual si mirábamos en la administración pública que en cualquier empresa del sector privado: todos redondearon al alza.
16 grandes ciudades subieron los transportes por la llegada del euro, en contra de las recomendaciones y advertencias del Banco de España y del Gobierno a los empresarios. El redondeo del último céntimo supuso unos aumentos de precio muy por encima de la inflación, con subidas medias del 10,9%, y donde destacó Tarragona, con un alza del 33,3%.

La subida de los precios en el sector hostelero ha sido del 40% desde que la peseta se trastocó en euro, concretamente, desde 1998 hasta 2006. Ha ocurrido en España, el país de la zona euro en que el incremento ha sido más grande. Cada año han aumentado los precios una media del 5%, cuando los salarios han subido una media de un 3% anual. La media de subida de precios en la zona euro durante ese mismo periodo se situó cerca del 30%. En Alemania, el incremento no llegó al 15%, en Bélgica y Francia no superó el 25%, y en Italia se quedó por debajo de la barrera del 30%.



La Unión Europea lleva alertando desde hace más de una década de la baja productividad de la economía española que, a su juicio, es uno de los principales factores que explica el creciente déficit exterior, que ya es muy superior al resto de países.

Los datos de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), sin embargo, mostraron subidas mayores, que fueron desde el 10% de media en hostelería y restauración, el 8% de incremento medio en productos alimenticios básicos, el 11% en transporte público o el 70% en tarifas postales.

Son muchos quienes se escandalizan en el presente al observar los datos de la subida de precios durante el primer trimestre de 2008, que muestran, por ejemplo, un incremento a nivel estatal del 27% en la leche o del 8% en productos cárnicos, sin embargo, con la entrada del euro, los productos que más subieron fueron precisamente aquellos que componen la cesta de alimentación básica. Entre ellos, cabe destacar el espectacular incremento en los productos frescos más básicos como el pollo (un 8% más caro), las sardinas (22%), los boquerones (25%), las lechugas (casi el 11% más), los tomates (el 28% más) o las peras (cuyo precio fué de casi un 30% más caro que en el 2001). En los alimentos envasados la mayor subida la registró, como sucede en el presente, el aceite de girasol, un 21,23% más caro que durante el último año de la peseta.

Sucede que, durante los primeros años, los resultados formidables de beneficios empresariales han dejado en un segundo plano la contínua escalada de los precios.

Año tras año, en la Zona Euro (los países europeos que utilizan la moneda única), el incremento de los precios ha ido aumentando cada vez más, con una consecuente subida inflacionaria, al tiempo en que los expertos, primero unos pocos, y hoy en día prácticamente todos por unanimidad, han ido advirtiendo sobre la excesiva valoración de la moneda europea. Y no sólo eso, sino que, además, la mitad cree que el dólar se encuentra infravalorado.

La fortaleza del euro únicamente ha beneficiado hasta el momento a los grandes importadores europeos, ya que los consumidores y las pequeñas y medianas empresas se ven cada vez mas afectados por la contínua escalada de los precios en los combustibles y los productos básicos. Así, aumenta la percepción de que el tipo de cambio se distancia cada vez más de los fundamentales.

Los inversores europeos han reducido su sobreponderación a los sectores de materias primas, energía y petróleo.

Los expertos auguraban beneficios con la implantación del euro tanto para empresas como consumidores. Con la desaparición de las devaluaciones se preveía una inflación estable y moderada, además de menores tipos de interés. Sin embargo, la situación de la economía española, sostenida en la última década sobre todo por la construcción y el turismo, ha resultado peor para todos, ya que ahora, al no existir la peseta, es inviable una devaluación, sucediendo entonces que la inflación escapa del control del gobierno, que está a merced de los tipos de interés de turno que el Banco Central Europeo establezca. A esto hay que añadir, además, la subida de los precios de combustibles y alimentos básicos en todo el mundo, que se ha juntado con la crisis que ya era un secreto a voces España debía de afrontar de un momento a otro.

Mientras que el Euro sea más fuerte que el dólar, el problema se dará sobre todo en la inversión exterior en los países de la Zona Euro, en los negocios que puedan hacer los norteamericanos en Europa, ya no será muy atractivo, un empresario que quiera invertir en cualquier país que utilice el la moneda única, se enfrentará a mayores riesgos y desventajas, porque su dinero en dólares, vale mucho menos.

Por otro lado, al vender productos hechos en la comunidad Europea, los países consumidores sentirán el efecto del encarecimiento porque lo comparan contra el dólar y se pierde el atractivo de consumo, ya que todo los productos de la UE contribuyen a encarecer los precios a nivel global.

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