El Banco de América despedirá 35.000 empleados

El jueves 11 de diciembre el Banco de América anunció su previsión de regulación de plantilla, que incluye recortar entre 30.000 y 35.000 puestos de trabajo – se trata del mayor expediente de regulación de empleo de la historia de la entidad – durante los próximos tres años. Los despidos se realizan para poder digerir correctamente la adquisición de Merrill Lynch. En total, más del 11 por ciento de la plantilla de la empresa, que en total cuenta con 308.000 empleados, será despedida.

El jueves 11 de diciembre el Banco de América anunció su previsión de regulación de plantilla, que incluye recortar entre 30.000 y 35.000 puestos de trabajo – se trata del mayor expediente de regulación de empleo de la historia de la entidad – durante los próximos tres años. Los despidos se realizan para poder digerir correctamente la adquisición de Merrill Lynch. En total, más del 11 por ciento de la plantilla de la empresa, que en total cuenta con 308.000 empleados, será despedida.

A causa de la compra de Merrill Lynch, el Banco de América duplicará la supresión de puestos de trabajo que ya tenía prevista. Ambas entidades tienen, en la actualidad, serias deficiencias en áreas como la investigación y la banca de inversión.
Desde su sede en Charlotte, Carolina del Norte, el banco reconoció que esta decisión refleja el triste estado actual de la economía en general. La empresa anunció que la reducción de puestos de trabajo se realizará a través de todas sus empresas, y que la cantidad de despidos todavía no está fijada de forma definitiva, pues se conocerá a principios del próximo año 2009.

Muchos de los despidos se realizarán por desgaste, pese a ello el portavoz del banco se negó a ofrecer detalles sobre los aspectos específicos del plan, pero reconoció que los servicios que las empresas que posee el Banco de América se verán afectados en sus oficinas.

Después de casi una década con un crecimiento magnífico, construido en gran parte a partir de las negociaciones con valores de riesgo como las hipotecas subprime, la industria de los servicios financieros está en la mayor agonía de los últimos tiempos. Desde que comenzó el mes de diciembre, los bancos han recortado ya más de 185.000 puestos de trabajo si tenemos en cuenta los datos desde que comenzó la crisis financiera global en julio de 2007. El Banco de América ha despedido ya a más de 11.000 empleados, mientras que Merrill Lynch tuvo que suprimir casi 6.000.



La plantilla del Banco de América se ha visto reducida un 64 por ciento durante el año 2008, pese a ello, se decidió cerrar la adquisición del gigante Merrill Lynch a principios de diciembre, creando un coloso entre ambas empresas que pretende revolucionar los servicios ofrecidos al consumidor. Pese a ello la empresa, al igual que otras del mismo sector, ha tenido que acceder a los miles de millones de dólares ofrecidos por el gobierno de Estados Unidos para poder hacer frente a una recesión que plantea graves amenazas a la mayoría de sus empresas.

Los bancos ya han tenido que comenzar a reestructurar sus cálculos de pérdidas para ajustarlos con las novedades del freno de consumo con tarjetas de crédito, préstamos para automóviles y bienes raíces comerciales, además de las hipotecas, y los analistas temen que los consumidores no puedan ahora hacer frente a todas las deudas que han ido acumulando durante los últimos años a causa del frenazo en la concesión de créditos.
La situación de muchos de los consumidores es la de que, durante la última década de bonanza económica, se endeudaron muy por encima de lo que podían permitirse, cuando lo recomendable es nunca llegar a sobrepasar la mitad de los ingresos, con lo que vivieron a partir de solicitar un crédito para pagar el anterior, o bien a través de los créditos a corto plazo que las tarjetas ofrecían. En estos momentos, la mayoría de los consumidores no pueden acceder a un crédito nuevo, por lo que se ven obligados a afrontar en solitario y sin nuevos créditos los pagos pendientes.
Los analistas consideran que la situación comprometida en la que se encuentran inmersas tanto las empresas como los consumidores debería de acabarse en dos trimestres, o por el contrario la situación se agravaría considerablemente y se entraría en un periodo de profunda recesión que podría llegar a tener una duración de incluso una década.
Las entidades financieras de Europa y Estados Unidos han calculado que los precios de la vivienda podrían llegar a caer un 20 por ciento, una situación que obligaría a las entidades como el Banco de América a tener aún más bajas de escrituras de hipotecas sobre los activos que todavía siguen manteniendo.
Tras el anuncio de los despidos masivos, las acciones del Banco de América cayeron un 10,67 por ciento el jueves 11 de diciembre, llegando a situarse en 14,91 dólares. Los saldos de las entidades financieras en general a nivel global están bajando día tras día y todo apunta a que la situación seguirá igual durante el próximo año 2009.

Durante el mes de noviembre, Citigroup ya anunció la supresión de unos 52.000 puestos de trabajo, la mayor ola de recortes de empleo en casi dos décadas. Incluso Goldman Sachs, que hasta el momento había logrado esquivar el peor de los escollos de la crisis del crédito, ha comenzado ya a despedir empleados y los analistas estiman que seguramente anunciará pérdidas en el ejercicio del último trimestre.

En Europa, las mayores olas de recortes de empleo están centradas en Alemania e Inglaterra, mientras que en los Estados Unidos, los recortes de empleo se sentirán más en la zona de Nueva York, cuya economía se basa en gran medida en los ingresos fiscales derivados de las empresas que cotizan en Wall Street.
Mientras que en los países europeos las inyecciones realizadas por las arcas públicas han conseguido hasta el momento mantener la estabilidad tanto de los gobiernos como de las empresas privadas, en la ciudad de Nueva York ya se están preparando para realizar miles de despidos adicionales de funcionarios. Justo el miércoles 10 de diciembre, un día antes de que el Banco de América anunciara sus despidos, Nueva York anunció que a causa de las estimaciones sobre las actividades en Wall Street, que generarán muchísimos menos ingresos a las arcas públicas y que además llevarán a miles de desempleados a la calle durante los próximos dos años, además hay que añadir que la caída de las primas será seguramente de alrededor el 50 por ciento, sus niveles más bajos desde el 2002, la recaudación tributaria de la ciudad podría llegar a caer un 4,3 por ciento en el año fiscal de 2009.

Durante el ejercicio fiscal del año 2007, Wall Street pagó unos 30 millones de euros en primas, lo que ya supuso una caída de casi el 5 por ciento con respecto al año anterior.

Los responsables políticos de Nueva York reconocieron que el número de desempleados que producirá la crisis durante los próximos meses hará que la ciudad tenga que afrontar uno de los periodos económicos más sombríos en muchos años.

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