El arquitecto Oscar Niemeyer muere a los 104 años

El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer ha fallecido a los 104 años. Entre su obra destaca la creación de los principales edificios de Brasilia, el Centro Niemeyer de Avilés o la sede del Partido Comunista Francés.

Oscar Niemeyer, uno de los grandes arquitectos del siglo XX, ha fallecido en Río de Janeiro cuando solo le faltaban 10 días para cumplir los 105 años. Con su muerte se ha ido el último exponente de los grandes maestros del siglo XX, junto a Le Corbusier, Mies van der Rohe y Frank Lloyd Wright; pero también uno de los grandes símbolos de Brasil, lo que explica que se le haya despedido con honores de jefe de estado. Se han declarado siete días de luto oficial.

Miles de personas  acudieron a darle un último adiós al Palacio de Planalto en Brasilia que él mismo diseñó, un lugar donde antes solo se habían instalado las capillas ardientes del expresidente Tancredo Neves en 1985 y del que fue vicepresidente José Alencar en 2011. Tras despedirse de la ciudad que él ayudó a levantar, su féretro volvió a Río donde ayer se instaló otro velatorio y fue enterrado en el cementerio de São Jõao Baptista.

Niemeyer deja un sinfín de obras repartidas por todo el planeta, aunque la ciudad de Brasilia es el máximo exponente de su estilo repleto de curvas y formas inverosímiles. Entre sus muchos edificios en la capital brasileña destacan los ministerios del gobierno, los palacios de Planalto, Itamaraty o la Alvorada y el Congreso; edificios que han despertado tanta admiración como críticas. La sede del Partido Comunista Francés en París, el Centro Niemeyer de Avilés, la Universidad de Constantina en Argelia o la sede del grupo Mondadori en Milán -una de sus obras favoritas- son alguno de sus edificios más reconocidos.

Durante años, Niemeyer colaboró con Le Corbusier, lo que le permitió participar en el diseño del edificio de la ONU en Nueva York en 1947. Su obra supuso la ruptura en el movimiento moderno que dominó la arquitectura de la primer mitad del siglo pasado, lo que dio paso a un estilo racionalista basado en la funcionalidad del espacio con elementos estéticos que encontraban en la curva su máxima expresión. La silueta de las mujeres brasileñas, a las que tenía tendencia a dibujar desnudas, fue su gran inspiración.

Junto al Niemeyer arquitecto encontramos al Niemeyer comunista utópico, una ideología que plasmó en alguna de sus obras más polémicas como la iglesia Pampulha en Bello Horizonte, que la iglesia tardó una década en consagrar por el parecido entre sus curvas y la hoz y el martillo. Más explícito aún es el mausoleo del expresidente Juscelino Kubitschek diseñado durante una dictadura militar que le obligó a pasar 15 años en el exilio, casi siempre en París. En 1989 recibió el Príncipe de Asturias, y un año antes se le concedió el Pritzker, el premio más importante del mundo de la arquitectura.

Fuente: El País, La Vanguardia

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