El aeropuerto de Castellón y otros despilfarros

El Presidente de la Comunidad Valenciana, el popular Alberto Frabra, anunció el pasado 30 de Diciembre que su gobierno rompía el contrato con la concesionaria que gestiona el aeropuerto de Castellón. Una decisión con la que Fabra pretende ahorrar al erario público unos 18 millones de euros, sin embargo, la ruptura del contrato supone indemnizar a la compañía con más de 80 millones de euros. Al final el aeropuerto de Castellón resulta más caro abierto y sin aviones que cerrado.

Carlos Fabra y Alberto Fabra en 2011

Carlos Fabra y Alberto Fabra en 2011

La crisis está pasando factura a todas las administraciones, especialmente a las autonómicas. Por esta razón, el Presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra, ha tomado la decisión de que el Gobierno valenciano abandone la instalación aeroportuaria de Castellón. No obstante, continuar con las subvenciones resulta más económico que abandonar este proyecto símbolo del despilfarro: 17,8 millones en subvenciones a pagar durante ocho años frente a los 83,9 millones que tendrá que pagar el Consell si finalmente se va. Así pues, el supuesto ahorro de 18 millones queda transformado en un gasto de unos 66 millones.

La Generalitat Valenciana, tras ser denunciada por la empresa Concesiones Aeroportuarias por no presentar la carta de patrocinio de las instalaciones (aval de 18 millones por el que se comprometía a asumir las pérdidas durante ocho años), contestaba con el anuncio de la ruptura con la concesionaria. Esta ruptura unilateral con el contrato queda obligada a indemnizar con 83,9 millones de euros a la empresa concesionaria.

Este no es el único despilfarro de dinero público que puede generar el aeropuerto de Castellón. Su construcción, a cargo de Carlos Fabra (hombre fuerte del PP en Castellón), ha supuesto un coste de 123,88 millones de euros según el Consell valenciano. A parte, debe sumarse otros gastos en contratos, terrenos, arrendamientos y cánones. La Generalitat se ha gastado ya en este aeropuerto sin aviones 30 millones en publicidad y paga todos los meses 300.000 euros en sueldos y mantenimiento. Todo ello hace que el aeropuerto de Castellón ha costado 150 millones de euros, 70 sufragados por los valencianos.

Si miramos esta mastodóntica obra de cemento con perspectiva, podemos darnos cuenta que la broma no ha salido tan cara. El diario El País señalaba a Carlos Fabra como el urdidor de todo un plan que pretendía la construcción de una macrourbanización de 40.000 viviendas, hoteles, 12 campos de golf y un parque temático alrededor del aeropuerto castellonense; de lo cual, lo único que se ha llegado a construir es el aeropuerto. Un imperio de cemento que debía ocupar sobre 18 millones de metros cuadrados en torno a la población de Cabanes, y ser un reclamo turístico.

Foto: ppcv en Flickr.

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