Drama corporativo en el roce de Sony y Disney por los derechos de Spider-Man

El éxito que ha tenido Spider-Man en sus últimas películas lleva a que se produzca una fuerte disputa entre Disney y Sony.

Spider-Man Civil War

Posiblemente el encontronazo que se ha producido en los últimos días entre las grandes corporaciones Sony y Disney sea uno de los más sonados en el mercado empresarial de forma reciente. Porque aunque la relación entre ambas entidades parecía ir de fábula desde que comenzaron a colaborar en el rodaje de la película Capitán América: Civil War (2016), al final la cuerda, de tanto estirar, se ha terminado de romper. Y el efecto ha sido una onda expansiva que ha creado héroes y villanos en ambos bandos y que ha dividido al público por una única cuestión: el amor que siente la gente por Spider-Man, uno de los superhéroes más apreciados de la historia de Marvel.

El contexto es fácil de situar. Muchos años atrás Marvel cedió los derechos cinematográficos de una gran cantidad de sus personajes a diversos estudios cinematográficos. Por aquel entonces Marvel era independiente y no tenía ninguna relación con Disney. Sony adquirió algunos de estos derechos, entre ellos los de Spider-Man. La operación de venta siempre tiene unos plazos, pero mientras la productora realice determinadas películas del héroe cada ciertos años, los contratos se renuevan de forma automática.

La primera trilogía que Sony produjo basada en los cómics del trepamuros fue un gran éxito. Protagonizada por Tobey Maguire, comenzó en 2002 y terminó en 2007 con Spider-Man 3. Gran parte del éxito de la trilogía se debió al director que se encontraba detrás de ella: el imparable Sam Raimi, uno de los iconos del cine de terror.

Las dos primeras entregas lograron grandes resultados tanto de taquilla como de público. Los espectadores sabían lo que se iban a encontrar, dado que se adaptaban las historias “de siempre”, pero de una manera más que eficiente. Y la diversión siempre estaba asegurada. Con la tercera película las cosas no salieron tan bien, quizá por lo acelerado del argumento para atar cabos y crear un desenlace para lo que había comenzado unos años atrás. Esto llevó a que el final de la trilogía dejara un sabor agridulce.

Años después Sony se vio ante la necesidad de volver a rodar una película de Spider-Man para mantener los derechos en su propiedad. Era el momento de buscar un nuevo protagonista. En 2012 se estrenó The Amazing Spider-Man, con el actor Andrew Garfield como protagonista. No era fácil llegar después de una trilogía tan valorada en términos generales como la de Raimi y tampoco intentar quitarle el puesto a un actor que se había consagrado con el papel de Spider-Man. Porque aunque Tobey Maguire no era precisamente el intérprete más carismático de su generación, ni era el chaval en el cual se hubiera pensado para un personaje joven como Spider-Man, lo cierto es que marcó a una generación tal y como la serie de animación de Spider-Man de los 90 marcó a una previa. Garfield hizo lo que pudo y aunque tenía la etiqueta de “chico guaperas”, que además había brillado recientemente en La red social, las cosas no salieron del todo bien. La primera película no lo hizo mal y se esperaba que la segunda mejorara la situación o que todo se fuera al traste de forma sonada. Por desgracia, con The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro ocurrió lo segundo: no había manera de salvar el barco y de completar la trilogía.

Vengadores

Sony empezó a agobiarse. ¿Qué hacían ante una situación como en la que se encontraban? Tenían los derechos de uno de los personajes que más fácilmente vende entradas, pero no tenían ni ideas ni potencial para materializar esta popularidad en una nueva película. Y en paralelo Disney ya estaba pegando fuerte con las películas de Los Vengadores, Iron Man, Capitán América y tantos otros superhéroes de Marvel. Personajes que bajo la dirección de Disney compartían un mismo mundo e interactuaban de una otra manera, algo frecuente en los cómics, pero que no había ocurrido en el cine.

Así que dentro de ese contexto se produjo una situación obvia: “¿y si metemos a Spider-Man en ese mismo universo? Los fans alucinarán”. Esa es la pregunta que se hicieron tanto ejecutivos de Sony como los de Disney. La posibilidad de acuerdo llevaba a una situación en la que todos salían ganando.

Una victoria para Disney

Que Disney hiciera un pacto con Sony para ir de la mano con el nuevo Spider-Man era una victoria para ellos. Lo que se llevó Disney en ese momento fue importante. Por un lado, consiguió introducir al arácnido en su universo Marvel cinematográfico, logrando con ello una de las ya más icónicas escenas de Marvel en el cine, el momento en el que en Capitán América: Civil War aparece Spider-Man al rescate de Iron Man robándole el escudo al Capitán. Ese momento, ese segundo de gloria, ha pasado ya a la historia del cine de superhéroes, tanto por lo inesperado que resultaba como por la forma en la que los espectadores descubrían que “todo es posible”. Que de repente Spider-Man apareciera y ayudara a Iron Man a luchar contra el Capitán América era algo impensable hasta ese momento. Porque hasta ese momento todos sabíamos que “Spider-Man era de Sony”. Y eso no tenía discusión. Pero Sony y Disney negociaron y pensaron no solo en el beneficio mutuo, sino también en los fans. A todo el mundo se le puso la carne de gallina en esa memorable escena que hemos mencionado.

Por supuesto, eso hizo que Capitán América: Civil War tuviera aún más popularidad. El film fue dramático hasta decir basta y la aparición de Spider-Man le daba un giro absolutamente formidable. La película hizo historia y abrió un camino. Disney ganó al personaje bajo ese acuerdo. Lo hacían “medio suyo” y podían utilizarlo a voluntad a partir de ese momento. Además, Disney se embolsa el 100% de los derechos de la venta de juguetes de Spider-Man. Y eso, aunque no lo parezca, es muchísimo dinero. Por otra parte, Disney también acordó llevarse un porcentaje de los ingresos que recaudaran las películas de Spider-Man producidas con su colaboración.

Spider-Man

Pero también una victoria para Sony

De la película Capitán América: Civil War Sony no se llevó un duro. Ellos sabían bien que su beneficio iba a ser muy distinto. No tuvieron problemas en dejar pasar la caja de la película del Capitán América porque tenían claro que se llenarían los bolsillos después. El motivo era claro: el acuerdo firmado con Disney llevaba a que Kevin Feige, maestro de ceremonias del universo Marvel, se ocupara de introducir al nuevo Spider-Man, de asentar sus bases, de crear su mundo y de ponérselo a Sony en bandeja de plata. Es decir, que Disney le hizo todo el trabajo difícil a Sony, todo ese trabajo que no habían sabido hacer por sí mismos en los últimos años. Para Feige fue sencillo, dado que solo tuvo que hacer lo que ya había hecho con tantísimos otros personajes de Marvel que habían pasado al cine. Optó por un enfoque refrescante, le dio el mapa a Sony de cómo debía trabajar, le proporcionó las herramientas y en un acto de doble buena fe le dijo a Sony: “también podéis utilizar nuestro universo”.

Eso implicó que Spider-Man: Homecoming, la película de 2017 con la que comenzó la nueva saga de Spider-Man en las oficinas de Sony, se desarrollara absolutamente en el universo cinematográfico de Marvel. Es decir, la colaboración se producía a dos bandas. Y así es como una gran parte del universo Marvel se reflejaba en la nueva película de Spider-Man hasta el punto de que Iron Man era uno de los personajes secundarios de la misma. ¿Y qué ocurre cuando pones a Iron Man o más exactamente a Robert Downey Jr. vestido de Iron Man en una película? Que la taquilla que se consigue es espectacular. Disney lo sabía y por eso quería el porcentaje de la taquilla, porque tenía claro que si ellos metían mano, ahí se iba a ganar mucho dinero. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir: el nuevo Spider-Man fue exactamente lo que necesitaba Sony para llenar sus arcas de millones y millones.

La relación avanza con un beneficio mutuo

Pasa el tiempo y la situación es de beneficio para ambas partes. La siguiente película en la que vemos a Spider-Man es la importante Vengadores: Infinity War que concluye en Vengadores: Endgame un año después. En ambas películas la presencia del arácnido va más allá del mero cameo. Se convierte en un personaje sólido e importante dentro del argumento de las mismas. Disney le da una importancia enorme al héroe y asienta las bases que nos llevarán a ver que en el futuro Spider-Man tendrá voz y voto en el universo cinematográfico de los superhéroes. Porque sin algunos de los representantes de la vieja guardia, Marvel necesitaría apoyarse en Spider-Man, de eso no había duda.

Mientras tanto Sony tiene una genialidad y estrena Spider-Man: Un nuevo universo, una aventura animada donde conocemos a otro Spider-Man de los cómics, el encarnado por el estudiante Miles Morales. En esa película se juega con la idea del multi-verso, el concepto que también hemos visto en las últimas películas de Marvel y que abre tantísimas posibilidades alrededor de las futuras producciones que se quieran realizar. Sony gana un Oscar y se llena de valor porque ha demostrado que puede hacer un gran trabajo sin Disney de por medio, dado que este film no juega en el mismo universo que las películas de los Vengadores. Y quizá ese aumento de confianza es lo que complica las cosas.

Porque después de Vengadores: Endgame y del estreno de Spider-Man: Lejos de casa, segunda entrega de las aventuras del nuevo Spider-Man, de nuevo introducidas de pleno en el universo de Marvel (con la aparición de personajes muy conocidos, como Nick Furia), las negociaciones de futuro empiezan a encontrarse con obstáculos.

Spider-Man

La batalla por Spider-Man

Problemas de ego y negociaciones económicas derivan en que la noticia del final del acuerdo entre Disney y Sony dé la vuelta al mundo. Al principio todo parece absolutamente irreparable. Poco a poco la situación se comienza a suavizar y da la sensación de que podría llegarse a un acuerdo que permitiera que ambas partes quedaran satisfechas con la situación. Pero no se sabe bien qué ocurrirá. El problema principal parece tratarse de dinero. Disney quería un 50% de la taquilla que hiciera Sony a partir de ahora con las próximas películas de Spider-Man. Un 50% de tanto dinero es muchísimo y el problema es que Sony tiene que pagar la producción y todos los costes relativos, por lo que en realidad sus cifras de beneficios serían incluso inferiores a las de Disney, cuyo papel en el proceso de trabajo sería menor. Esa situación deriva en que Sony diga basta. Se sabe bien cómo se las trae Disney en el mercado, porque tienen demasiado poder y Hollywood huele a monopolio. Sony está al tanto de ello y lo que hace es pisar fuerte para que no les derriben. Y Disney simplemente rompe las reglas de la negociación y tira la toalla: si no se juega a su estilo, simplemente no se juega.

Los fans comienzan a atacar a Sony por la decisión pensando que son los villanos y la compañía termina publicando unos mensajes en los que agradece a Disney el trabajo y su relación. Las cosas se ponen raras. En realidad porque no hay ni héroes ni villanos, todo es cuestión de dinero y poco más. Disney quiere más dinero y Sony cree que no es justo. Por otro lado, a Sony ya le han hecho el trabajo difícil y ahora solo tiene que seguir rodando películas sin el apoyo de Disney. La cuestión es que quizá sin Disney acaben tirándolo todo por tierra. Y no menos importante… ¿se hará a la idea el público de la nueva situación o no aceptará la forma en la que el nuevo Spider-Man tendrá que lidiar con un mundo tan distinto a su alrededor?

Spider-Man fuera de Marvel

Si Sony no encuentra solución a esto la situación va a ser difícil. Principalmente porque de una película a otra Spider-Man tiene que “olvidar” muchas de las cosas que le han ocurrido en su vida. No podrá hacer referencias a Iron-Man, no podrá tener relación con ningún personaje del universo cinematográfico de Marvel (desde Nick Furia hasta Happy Hogan) y además cambiarán muchos de los escenarios y detalles relacionados con su historia hasta el momento. Sí podrá jugar con el multi-verso e incluso optar por cambiar su mundo por el de Spider-Man: Un nuevo universo o el de Venom (otra de las propiedades basadas en el universo Spider-Man que está aprovechando Sony), pero no parece suficiente solución para el panorama que se ha creado hasta el momento. Porque más allá de que Tom Holland, el nuevo Spider-Man, sea perfecto para el papel, habría que ver cómo funciona todo en el momento en el que deje de tener de su lado los otros elementos que todos los fans aprecian. Para Sony se podría tratar de una situación crítica que quizá no tengan capacidad para controlar.

Spider-Man

A Disney también le supone un dolor de cabeza. Como decíamos, se ha dado a entender que Spider-Man sería un personaje crucial en el futuro de sus películas de una u otra manera. Y lo que también se esperaba era que uno de los grandes villanos del mundo de Spider-Man obtuviera un papel clave en el universo cinematográfico de Marvel: Norman Osborn, el Duende Verde, posiblemente más como su faceta de empresario-político malvado que como la de villano. Así que habrá pérdida para ambos lados, aunque en el caso de Disney, imaginamos que solo tienen que pensar en un reemplazo para Osborn y teniendo en cuenta todos los personajes que hay en su universo no va a ser algo difícil de conseguir.

La que se trataba de una de las colaboraciones más provechosas del mundo del cine de los últimos años se encuentra en crisis y el mundo está expectante de saber qué ocurrirá en el futuro. Los fans tienen los dedos cruzados. No quieren que la situación cambie. Hasta el momento todo el trabajo realizado con Spider-Man en los últimos años había complacido, tanto el que se ha generado en el lado de Disney como el que se ha producido en el lado de Sony. Por eso se espera que de una u otra manera ambas empresas puedan encontrar una manera en la que se sientan a gusto dentro de unos nuevos términos de colaboración.

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