Dos gallegas rumbo al espacio

Dos jóvenes estudiantes gallegas están decididas a conquistar el espacio. O al menos a estar más cerca de él de lo que quizás el resto de los mortales pueda soñar con estar. A sus 15 años, María Vilas y Laura Calvo, han sido elegidas finalistas del YouTube Space Lab, un concurso organizado conjuntamente por YouTube y Lenovo en el que los participantes debían proponer un experimento. Las jóvenes no caben en sí de gozo, «Estamos que no nos lo creemos, muy nerviosas, en una nube», relataba ayer María. N0 es para menos; su trabajo competía con 2.000 experimentos procedentes de 80 países y ha sido seleccionado entre los cinco mejores, lo que las llevará hasta Washington, donde deberán defender su trabajo personalmente.

Si su trabajo, titulado ‘Surfactantes en microgravedad’, es elegido como uno de los dos ganadores, verán su experimento cobrar vida en el espacio, es decir; astronautas de la Estación Espacial Internacional llevarán a cabo sus propuestas y el experimento será retransmitido en directo mundialmente a través de YouTube. Todo esto se desprende de una pregunta tan sencilla como curiosa: ¿Cómo interactúan el agua y el aceite mezcladas con un surfactante cuando se encuentran en microgravedad?

Los surfactantes, también llamados tensioactivos, son sustancias que influyen en la tensión de la superficie de contacto entre dos fases, lo que dicho en cristiano viene a significar, que alteran la forma en que dos sustancias interactúan. Los surfactantes más comunes y conocidos por todo el mundo son los jabones y detergentes de todo tipo: gel de ducha, lavavajillas, quitamanchas, etc. Estas sustancias están formadas por moléculas que tienen una parte soluble en agua y otra liposoluble, por lo que consigue ‘juntar’, dos fluídos teóricamente inmiscibles, como son agua y aceite. De hecho esta es la razón de que los detergentes limpien, puesto que unen al agua con la grasa de las manchas y la arrastran fuera de la ropa.

En su experimento, las jóvenes estudiantes utilizaron sendas placas de metacrilato que dejaban una separación de 2,5 milímetros entre ellas y pusieron en una de ellas agua y aceite, comprobando que ambas sustancias formaban dos círculos concéntricos en que el agua quedaba al centro. Sin embargo al inyectar también un surfactante (lavajillas), el aceite consigue vencer al agua, que se dispone en una fina capa al fondo sobre la que éste queda flotando en otra fina capa en el nivel superior.

“No teníamos ni idea de lo que podría pasar, pero empezamos a averiguar y descubrimos que lo que hace el surfactante es debilitar la barrera entre el agua y el aceite de forma que se coloca uno encima y otro debajo a causa de la gravedad”, explica María. “Nuestra pregunta es qué pasaría si no hubiese gravedad, ya que no existiría ni el arriba ni el abajo, y ello podría dar lugar a fenómenos que aún no se conocen”, concreta Laura. Aunque la idea de base es muy sencilla, según los expertos, el planteamiento de estas dos jovencísimas estudiantes de un pequeño pueblo de La Coruña puede influir en la manera en que los científicos encaran una vasta gama de asuntos, desde la fabricación de semiconductores para dispositivos electrónicos, hasta los pronósticos meteorológicos.

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