Dónde invertir en 2012

El año 2012 arranca con las mayores incertidumbres económicas, pero no significa que los inversores encuentren todas las puertas cerradas. Las claves: diversificación y selección.

En tiempos de incertidumbre, no son muchos los decididos a invertir, y los que lo hacen son reacios a depositar su dinero en renta variable. Sin embargo, aunque mucha gente cree que las inversiones más rentables sólo están al alcance de las grandes fortunas. Sin embargo, una buena distribución de la cartera y una planificación eficiente pueden dar como fruto una elevada rentabilidad con independencia del capital depositado. Los expertos recomiendan que cada inversor reflexione acerca de sus verdaderas posibilidades así como sus objetivos a largo plazo e informarse sobre criterios no estrictamente financiero, pero igualmente importantes, como la fiscalidad.

Hay vida más allá de la renta fija o el plan de pensiones. Por ejemplo, la renta fija corporativa, aunque, eso sí, es necesario un capital elevado, pues su inversión mínima es de entre 50.000 y 100.000 euros. Si lo que prefiere es la renta variable, los analistas recomiendan invertir indirectamente en fondos garantizados vinculados a índices de la bolsa europea. De este modo es posible aprovechar el potencial ofrecido por el parqué sin necesidad de poner en riesgo el capital invertido, máxime en un momento de turbulencias financieras e inestabilidad provocada por los ajustes en los mercados.

Las divisas, una posible vía de escape en las inversiones

El elemento clave para invertir sigue siendo la diversificación. La volatilidad sigue acechando las bolsas europeas y mundiales, y el riesgo todavía es elevado. Una de las propuestas más arraigadas en los últimos tiempos es la inversión en valores ligados a productos como el oro o el vino, aunque en renta variable, como siempre, para gustos colores. Para los inversores menos agresivos, el depósito bancario ofrece infinitas posibilidades. Dichos productos permiten obtener rentabilidades superiores al 3,5 por ciento de TAE, aunque es de recibo vigilar la carga tributaria de dichos productos. A partir de 40.000 euros, algunos analistas recomiendan diversificar hacia otros productos más conservadores, como la deuda pública o los pagarés, y si el abanico es superior a los 100.000 euros, aconsejan ampliar el abanico hacia fondos monetarios.

Para los pequeños inversores, esto es, quienes tengan un límite de inversión de 40.000 euros, la recomendación de los expertos es ser extremadamente selectivos y fijarse en aquellos productos que aseguren el capital en la medida de lo posible. Los depósitos siguen siendo un valor en auge, aunque hay que vigilar su tributación. El pasado mes de julio, el Ministerio de Economía aprobaba una normativa que penaliza los superdepósitos, obligando a bancos y cajas a aportar capital adicional al Fondo de Garantía de Depósitos, y limitando la rentabilidad de este tipo de productos, bien mediante la presión bancaria, bien a través de la presión fiscal.

Foto: Man-ucommons en Wikimedia Commons

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