Damos La Cara, el movimiento ciudadano que lo cambiará todo

Tal y como defiende el movimiento Damos La Cara, las empresas familiares se convierten en uno de los principales motores de España en las peores situaciones y crisis.

La sociedad española siempre demuestra que incluso después de una crisis como la recientemente vivida en el país y en el mundo entero, hay gran fuerza de trabajo en equipo para salir adelante. Los españoles estamos hechos de una pasta sólida y resistente y sabemos que cuando es necesario actuamos como un solo individuo, trabajando en equipo y ayudando a quienes lo necesitan.

Iniciativas como Damos La Cara así lo demuestran. Este movimiento ciudadano es una de las mejores demostraciones de la capacidad de nuestra sociedad, que ante la crisis vio muy necesario destacar y aplaudir el compromiso del que han hecho gala empresarios y trabajadores de las empresas familiares. Estas ocupan casi el 70% del empleo privado de nuestro país y alrededor del 90% del tejido productivo, lo que indica la gran importancia que tiene para el desarrollo de la
economía de nuestro país.

Por ello cualquier oportunidad para trabajar en equipo y ayudar a que la opinión pública aprecie el trabajo que realizan las empresas familiares, es muy bienvenida. La iniciativa Damos La Cara, que ya está causando cada vez más impacto en la red y en todo el país, es la forma en la que los miembros de las empresas familiares del país reciben un apoyo en paralelo al esfuerzo, sacrificio y compromiso que ellos han realizado con los clientes, con sus proveedores y con la sociedad de manera global.

Profundizando en este movimiento hay que mencionar tres características que lo definen: es un movimiento de tipo social, ciudadano y no-partidista. El motivo de ello es que se trata de una iniciativa que refleja el afán de las personas por salir adelante, el esfuerzo común y conjunto por el cual todos sabemos, tanto la sociedad como las empresas familiares, que con trabajo duro y apoyo se puede recuperar todo el terreno que se ha perdido como consecuencia de la COVID-19. Se remarca la importancia de tener en cuenta que el sector público necesita el apoyo del sector privado para asentar esas bases que se perfilan como el inicio de un nuevo episodio en busca de un escenario sólido que permita que los negocios y la sociedad vayan bien.

Con movimientos como este se refuerza la importancia de proteger y cuidar a las empresas familiares, que siempre han sido las que más resiliencia han aportado a nuestra sociedad. También son las que hacen gala de una mayor solidaridad, de un mayor carácter de esfuerzo y sacrificio y las que no dudan en ningún momento en seguir adelante incluso cuando todo parece ir peor. Esta fortaleza y el espíritu social y de superación que tienen los negocios familiares es lo que lleva a que estadísticamente tengan una mayor presencia en nuestra sociedad y una longevidad superior. Así, solo hay que saber que las empresas de tipo familiar resisten una media de 33 años en contraposición a las no familiares, cuya esperanza de supervivencia se establece en solo 12 años.

Uno de los motivos por los que estas empresas familiares sobreviven tanto tiempo es porque siempre miran a largo plazo y piensan en el mañana. Lo habitual es que lleguen a pasar de padres a hijos a lo largo de una media de tres generaciones y esto ayuda a que la cultura empresarial de la que se hace gala, basada en factores tan importantes y positivos como la solidaridad y el sacrificio, se respete incluso con el cambio de dirección. Cada empresa familiar es una historia, una aventura humana, una familia que ofrece un servicio, que genera valor y que cuida de todas aquellas personas que se encuentran en su órbita.

Tras la crisis económica y sanitaria ya son más de 1400 empresas las que unen sus fuerzas en España y que llevan a que el movimiento Damos La Cara se esté convirtiendo en un éxito. Todas las empresas familiares que en ocasiones trabajan en silencio, pero que siempre están listas para apoyar a la sociedad trabajando duro, están haciendo que este movimiento esté en boca de todos. Y lo que transmiten son unas energías positivas de gran valor que ayudarán a que la corriente de la colaboración y el esfuerzo colaborativo continúe adelante por parte de esos negocios que, en entornos familiares, están ayudando en todo momento a proveedores y clientes.

Ejemplos como la empresa de asesores Hevia Chávarri, que dio sus primeros pasos hace más de 20 años fundada por la madre de los actuales responsables del negocio. Juntos se han enfrentado a los desafíos del coronavirus formando una gran familia con sus empleados y asegurándose que hacían su parte en la lucha. Pero los ejemplos son numerosos. Solo hay que echar un vistazo a las redes sociales de Damos La Cara en Instagram, Twitter o Facebook y en los hashtags

#DamosLaCara o #EmpresaFamiliar, para comprobar lo mucho que se está haciendo en España a través de este movimiento ciudadano. Es, sin duda, un motivo de orgullo para la sociedad del país, para las empresas familiares, para proveedores, clientes y para cualquier ciudadano, que se encuentra siempre arropado por miles de negocios que no se detienen ante nada ni ante nadie.

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