La crisis interna del Real Madrid

La crisis ha estallado en el Real Madrid, un cáncer difícil de extirpar que ha afectado a la figura más polémica de los blancos, la de su entrenador. José Mourinho continúa en la cuerda floja después de que el Barça volviera a demostrar su superioridad en el último clásico (2-1), del que ahora se espera la vuelta en el campo de los azulgrana. Pero el técnico de los madridistas no alberga grandes esperanzas. Su discurso ha sido objeto de crítica por muchos sectores de la prensa que hasta ahora lo habían respaldado, y sus directrices empiezan a chirriar en los vestuarios. Los volantazos a la táctica y a las alineaciones, con hombres que aparecen y desaparecen repentinamente, están convirtiendo al entrenador en un Mou más debilitado que nunca. Algunos todavía esperan que sancione a Pepe por el pisotón a Messi, que el jugador blanco sigue insistiendo que fue involuntario.

Todo indica que Mourinho volverá a apostar mañana por un juego «conservador», sin arriesgar, a esperar en su campo. No parece dispuesto a ganar al Barça y remontar el resultado del último clásico. Solo dispuesto a evitar una goleada que hunda más su reputación, y conseguir que el marcador de los azulgrana no sobrepase los dos goles. No sería la primera vez. Los blancos no han olvidado aquel 5-0 a favor del Barça en 2010, cuando Mourinho les dio una larga charla para convencerles de que no iban a ganar la vuelta y que lo único que iban a hacer era esforzarse para evitar una humillación mayor. Los jugadores no dieron crédito al discurso de su técnico, pero ya Iker Casillas, capitán del Real Madrid, le advirtió que no secundaría jamás una estrategia parecida a aquella. El diario Marca sacó a relucir este domingo que los enfrentamientos entre los blancos y su entrenador continúan, esta vez la figura de Sergio Ramos. En últimas declaraciones, Casillas no ha querido dar explicaciones y no ha acabado de desmentir la información: «La relación entre portugueses y españoles es muy buena», ha dicho.

Las dudas se acentúan tras las declaraciones de Mourinho el domingo, anunciando que está dispuesto a marcharse. El rumor recorre los pasillos del club desde el verano. Está claro que lo único que no desea el entrenador de los blancos es perder la poca reputación que le queda. El nuevo duelo de mañana contra el Barça será determinante. De momento, ya son nueve derrotas y una sola victoria. A esperar sea dicho.

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