Cataluña estrena su primera y última 'semana blanca'

Por iniciativa del ex conseller socialista Ernest Maragall, Cataluña vive durante estos días la primera semana blanca en los centros educativos. Cerca de 420.000 alumnos estrenaron la experiencia ayer lunes y la disfrutarán hasta el próximo domingo. A partir del lunes día 7 de marzo será el turno de otros 720.000 alumnos, mayoritariamente de Barcelona y área metropolitana, que tendrán sus correspondientes vacaciones invernales. La medida, rodeada por la polémica desde antes de su instauración, se vivirá este año por primera y última vez. Y es que la actual consellera de Educació, Irene Rigau (CiU), ha asegurado que será una experiencia para “archivar y que no prosperará”.

Para algunos niños ha sido su primera vez en la nieve y en familia

Maragall ideó la semana blanca en compensación del avance en el inicio del curso escolar, que empezó el 7 de septiembre en lugar de hacerlo el día 15, tal y como ha venido siendo habitual desde hace años. Importó la iniciativa de los países nórdicos, cuyas condiciones climáticas y tradición es totalmente distinta a la nuestra. “Es una iniciativa que no puede encajar a pesar de los esfuerzos de las asociaciones de madres y padres y los ayuntamientos por preparar actividades”, explicó Rigau en declaraciones reflejadas por El País, y añadió que la situación económica ha frenado a las familias, tal como hay habíamos previsto”. Y es que, según las Ampas, el 80% de las familias asumirán el cuidado de los niños y no les llevarán a las actividades de ocio programadas por las casas de colonias. Muchos no pueden coger vacaciones en esta época del año, por lo que a menudo también serán los abuelos los encargados de quedarse a cargo de los menores.

Las quejas han llovido entre los colectivos de padres y maestros, incapaces de entender porqué se instauraba esta semana de vacaciones tan difícil de compaginar con el ámbito laboral y en plena crisis. No obstante, también ha habido defensores de la medida. Los más flamantes, las estaciones de esquí y hosteleros de los Pirineos catalanes, que han hecho su segundo ‘agosto’ después de las navidades. Para el presidente de la Federación de Hostelería de Lleida, Juan Antonio Serrano, la semana blancaes lo que se está haciendo con buenos resultados en otros países y no se ha demostrado que influya negativamente en el rendimiento escolar de los alumnos. Lo que no se puede hacer es matar una iniciativa buena antes de nacer. Es una dinámica perversa y demagógica que la Generalitat debería rectificar si quiere equipararse a otros países europeos”. Así lo contó para el antes citado rotativo, movido por intereses comprensibles.

Otros defensores de la semana blanca han sido aquellos padres que no pueden disfrutar de vacaciones veraniegas con sus hijos por trabajar en profesiones de máximo apogeo en temporada alta. El sector turístico es el mejor ejemplo. Para ellos la semana blanca llega en temporada baja, momento ideal para aprovechar y disfrutar de unos días de fiesta en familia. Claro que con el tiempo, si la medida hubiera perdurado, igual lo que ahora son días de poca clientela se hubieran convertido para algunos en días de mucho movimiento y, por tanto, de trabajo.

Sea como sea, la semana blanca está herida de muerte. Al menos por el momento y a no ser que el clamor propular la reviva, cosa que parece poco probable.

Foto: Ooh it Looks Steep por maticulous en Flickr.com.

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