Castellano y catalán como lenguas de la enseñanza en Cataluña

El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ha instado a la Generalitat a convertir al castellano en lengua vehicular efectiva de la enseñanza en Catalunya. La Conselleria de educación considera que el sistema de inmersión lingüística actual está justificado y no pretende realizar cambios.

Desde hace años, en Cataluña se ha venido utilizando un sistema educativo de inmersión lingüística en el que el catalán está jugando el papel de lengua vehicular, es decir, el idioma en el que se dan las materias. En este escenario, el castellano queda relegado a las clases de castellano, y esta circunstancia llevó a varias familias catalanas a reclamar para sus hijos una educación en la que la lengua vehicular fuera el castellano.

Desde la Generalitat se asegura que las clases comenzarán con normalidad la próxima semana.

Recordemos que en Cataluña las dos lenguas son oficiales y, teóricamente, deberían recibir el mismo trato. Sin embargo, dada la diferente situación social de castellano y el catalán, la sociedad catalana ha aceptado que la Generalitat otorgue al catalán un trato diferenciado con respecto al castellano. Desde un punto de vista puramente lingüístico, se ha constatado que las comunidades bilingües acaban derivando casi siempre en una situación de diglosia, es decir, una situación donde una de las dos lenguas acaba por dejar de usarse o bien se utiliza en ámbitos reducidos o marginales. Para evitar este destino, en el que el catalán tenía todas las de perder (por su situación de debilidad frente al castellano debido a los fenómenos migratorios y a la herencia del Franquismo), las autoridades catalanas pusieron en marcha este sistema de inmersión. En el fondo de esta protesta se haya el temor de muchas familias a que sea el castellano el que acabe desplazado dentro de la sociedad catalana. El debate está servido.

Esas familias, representadas por Convivencia Cívica Catalana, elevaron su protesta al Tribunal Supremo, que la pasada primavera les dio la razón. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) no solo ha tenido en consideración el auto del Tribunal Supremo, sino que ha instado a la Generalitat a que en el plazo de dos meses haga los cambios pertinentes en el sistema educativo para implantar efectivamente el castellano como lengua vehicular (en la teoría, esto ya existe, pero no se aplica en la práctica).

Por su parte, la Generalitat, escudada en el consenso que existe entre la mayor parte de los implicados (sindicatos de profesores, asociaciones de padres, etc.) hacia el modelo actual, considera que será capaz de exponer suficientes motivos y razones en su recurso ante el TSJC como para que no se ejecute su fallo. En palabras de la Consellera de educación, Irene Rigau, el modelo catalán no ha generado diferencias y ha permitido el conocimiento de los dos idiomas a la vez que ha garantizado la cohesión social.

Foto por -Marlith- en Flickr

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