Carcajadas chinas contra la paz

El gobierno chino está indignado por la concesión del Premio Nobel de la Paz al disidente Liu Xiaobo, lo que considera como una “obscenidad”. La Real Academia Sueca, que concede el galardón, ha provocado que el mundo se entere de una vez por todas la total falta de derechos humanos que hay en China. Esto ha podido desencadenar un conflicto internacional. De momento, afectará a las relaciones económicas entre China y Occidente.

Un foto de Liu Xiaobo

El pasado día 8 de octubre salió la noticia que la Real Academia Sueca otorgaba el Premio Nobel de la Paz del disidente chino Liu Xiaobo. Es la primera vez que se concede tan importante galardón a una persona que está en la cárcel. Y es que Xiaobo cumple una condena de once años por “incitar a la subversión del Estado”. No es la primera vez que este escritor y antiguo profesor universitario chino acaba en prisión. En los años 90 pasó 20 meses entre rejas por participar en las famosas protestas de la plaza de Tiananmen (1989). Entonces murió muchísima gente –según la fuente que se consulte la cifra puede variar de unas cien personas a varios miles de personas–. Lo cierto es que entonces ya había gente luchando por la democracia y, como ahora, las autoridades chinas hicieron oídos sordos. Por aquellas protestas, Liu Xiaobo también tuvo que pasar algunos años en un campo de reeducación por el trabajo, además, ha estado permanentemente vigilado por efectivos policiales. Ya se sabe que muchas veces las palabras hacen más daño más que las balas…

La noticia de que el Nobel de la Paz recayera en este disidente chino abre mucho más las heridas entre el gigante asiático y los países occidentales. La democracia sigue siendo un obstáculo insalvable para el acercamiento de ambas posturas. China ya estuvo en el punto de mira durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, cuando silenció descaradamente las voces de los que reclamaban el respeto a los derechos humanos en el país asiático. Evidentemente, los protestantes no fueron tenidos en cuenta. Salieron en televisión, hicieron concienciar al mundo del problema, pero ni un solo gobernante movió un dedo.


A día de hoy, tras la grave crisis económica solemos ver a más políticos poniéndose de rodilla ante los gobernantes chinos para que revalúen su moneda y que los productos occidentales sean competitivos (y así poder salir poco a poco del hoyo económico), que para que respeten los derechos humanos. Menos mal que la Real Academia Sueca se ha dado cuenta del problema y ha causado un buen estruendo entre la población occidental. Un día después de la noticia, Barack Obama pidió a Hu Jintao una apertura en cuestiones de derechos humanos, cosa que enfureció al gobierno chino. Tras esto sólo queda ver cómo reaccionan los chinos ante la petición de revaluar su moneda. Más de uno soltará una carcajada.

Foto: laihiu en Flickr

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