Camarón revive en la prosa de Montero Glez

Lejos del tono autobiográfico al que nos tienen acostumbrados la mayoría de biografías de personajes célebres, el nuevo libro de Montero Glez huye premeditadamente de los datos, los documentos y las fechas para transformarse en un acercamiento diferente a la figura de Camarón. Para ello elije la fábula y utiliza un soñado encuentro del músico con el narrador (un alter-ego del propio Glez) en Venta Vargas, San Fernando (Cádiz). Pese a que el escritor es conocido por novelas como Cuando la noche obliga, Manteca Colorá o Pólvora negra (Premio Azorín 2008), en las que mezcla elementos del género policíaco con el esperpento más español y una violencia cruda, en esta ocasión se sumerge en el terreno de la fábula para mostrarnos a un Camarón distinto e imaginado.

Oscar Jaenada dando vida a Camarón en el cine.

Dejando parcialmente de lado los bajos fondos y los ambientes más sórdidos, es probable que el lector se encuentre con un contexto diferente pero sin salir del universo inconfundible de Montero Glez. Un estilo gracias al cual se ha creado un sitio propio dentro de la literatura patria pero que amenazaba por convertirse en un reducto demasiado limitado para el autor. Con Pistola y Cuchillo, Glez da una vuelta de tuerca más y rinde un homenaje fabulado a uno de sus ídolos. Un libro de 124 páginas editado por El Aleph Editores, «cortito pero flamenco» según lo define el propio escritor en declaraciones a El Mundo.

Pese a que nunca fue amigo de Camarón, Montero Glez sí le siguió fervientemente de concierto en concierto durante algunos años. De hecho, Glez erige al artista hasta el estatuto de héroe mitológico en su novela, reviviendo su vida a partir de una mentira y narrándolo en primera persona. Desde luego, para los aficionados a la prosa irreverente de Gonzalo Glez, esta nueva incursión puede resultar un interesante paso adelante.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...