Cae la cantidad de autónomos en España… y nadie se sorprende

La situación es preocupante a la vista de que la cantidad de autónomos que hay en España sigue bajando de forma drástica.

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Hace tiempo que España no puede alardear de la gran cantidad de autónomos y emprendedores que tiene. Los tiempos de sacar pecho debido a ello han pasado. Y el motivo es claro: cada vez más autónomos se dan contra el suelo y dejan que sus sueños se queden abandonados en el camino mientras se intentan recuperar. Porque está claro que el modelo de gestión de la figura del autónomo no está funcionando en España y no funciona porque España abandona al autónomo a las primeras de cambio.

No tenemos cifras oficiales, pero seguramente hayáis visto vosotros mismos la gran cantidad de negocios que cierran sus puertas una vez ha transcurrido el periodo «de prueba», que no es otro que el tiempo durante el cual el autónomo paga unas tarifas reducidas y puede beneficiarse, con suerte, de alguna subvención. El gobierno suelta al autónomo a su suerte pensando que, gracias a ese apoyo, va a triunfar de una forma indudable. Y a partir de ese momento, a España no le importa nada lo que haga o no deje de hacer ese autónomo.

Pero lo que sí le interesa a España es que haya autónomos. De ahí que no existan unos controles férreos o unos apoyos de aprendizaje en el momento previo a la constitución y apertura de los negocios.

No hablamos de parar los pies a las ilusiones de estos autónomos, pero sí de darles un poco de apoyo antes de que se lancen a la piscina. Porque en más de una ocasión se evitaría el desastre si estos autónomos con poca experiencia o sin un modelo bien definido recibieran ayuda previa. Y de esa manera se evitaría que tantos autónomos terminaran perdiendo sus negocios en el momento en el cual las cosas comienzan a complicarse. No obstante, está claro que para eso ocurra se tendría que invertir más y no es algo que esté en los planes del gobierno.

Sea por este motivo o por muchos otros, las cifras que llegan de la mano de la Uatae informan de un descenso preocupante en las cifras de autónomos en España. Y se trata del segundo año consecutivo en el que esto ocurre. Los datos desvelan que en el periodo comprendido entre los meses de julio y septiembre se han dado de baja 30.600 autónomos en comparación con las cifras del trimestre previo.

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Los argumentos que utiliza la UATAE para justificar la caída no nos parecen convincentes, pero es justo comentarlos. Indican que la mayor parte de estos autónomos corresponden al sector del comercio y que las causas de que cierren sus negocios se encuentran en la existencia de tiendas online, en la forma en la que se han liberalizado los horarios comerciales y en la expansión de las grandes superficies. En general, una respuesta vaga a una situación que preocupa más allá de lo que ocurra en el pequeño comercio, dado que dudamos mucho que la proporción de estos autónomos sea tan exagerada respecto al resto como para centralizar la crisis del autónomo en un grupo determinado. Por otro lado, se está haciendo un ejercicio de incomprensión de la evolución del mercado si realmente se cree que estos son los motivos por los que los autónomos pierden ventas en sus pequeños comercios. Al fin y al cabo, el pequeño comercio tiene tantas oportunidades como cualquier otro en el terreno online, en especial desde que Amazon ha flexibilizado las condiciones para vender dentro de su tienda.

Lo que sí nos gusta es cómo la entidad ha defendido la necesidad de que se incremente la protección social del autónomo y las condiciones en las que trabajan e intentan levantar sus negocios. Cuando se habla de miles de autónomos que se han dado de baja y han dejado sus negocios se llega a frivolizar la situación tratándoles como simplemente cifras. Pero las personas que están en posiciones de poder, quienes de verdad tienen algo que decir y hacer en este sentido, deberían entender que detrás de cada autónomo que da de baja su negocio hay una vida y posiblemente varias vidas que dan un giro absoluto.

Los autónomos que pierden o se ven obligados a cerrar sus negocios raramente lo hacen en una situación económica adecuada, dado que es costumbre que se intente luchar tanto por la supervivencia del negocio que se recurre a financiación adicional hasta que la deuda es tan grande que las cuentas es imposible que cuadren. No se piensa suficiente en estas personas, solo cuando las cifras de autónomos son elevadas y el gobierno las luce en comparación a las de otros países. Sí, puede que hace tres, cuatro o cinco años hubiera millones de nuevos autónomos cada año. Y el gobierno se alegró. ¿Pero quiénes son los autónomos que se dan de baja? Posiblemente una gran parte de los que en su momento les hizo sacar el pecho al país. Y ahora están solos y abandonados.

Foto: jarmolukNappiness

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