Best-seller en acción

Antes de aclamadas superproducciones cinematográficas contemporáneas como «El señor de los anillos» o la trilogía «Millenium» hubo dos grandes obras que se han convertido en «best-seller» por derecho propio y que dieron como resultado ricas y sucesivas películas. Hablamos de «La Biblia» y «Don Quijote de la Mancha». Pero hay muchas más. En este reportaje te ofrecemos un recorrido por la historia de los «best-seller» y sus adaptaciones a la gran pantalla.

Los pilares de la tierra es el último gran best-seller adaptado, esta vez para televisión.

  • La pantalla de cine se ha convertido en una ampliación del papel
  • El cine puede ayudar a que los best-seller sean recordados por sus adaptaciones
  • Don Quijote de la Mancha y La Biblia son dos superventas que han tenido su versión en la pantalla en decenas de ocasiones, pero son excepciones
  • El Señor de los Anillos ha sido la adaptación más premiada y la saga de Harry Potter, la más taquillera

¿Por qué un libro se vende? Evidentemente, ante esta (no tan) estúpida pregunta nos responderíamos: “porque está bien escrito, porque engancha”. Pero, ¿qué es lo que realmente lo convierte en un superventas? Quizás sea ésta la mejor pregunta que se le pueda hacer a algún editor, aunque muchos, la verdad, no sabrán responderla. Algunos dirán que hay ciertas recetas incuestionables que están detrás de cualquier escritura exitosa. Sin embargo, hoy en día, no basta con escribir bien y entretener. Lo que realmente se busca en el mundo editorial es dar el pelotazo. Pero encontrarse con una J. K. Rowling o con un Dan Brown es muy difícil, más aún en un mundo donde el plagio y la mediocridad están a la orden del día. Tan complicada es esta tarea, que a nadie le extraña que los manuscritos de algún Peter Kennedy Toole anónimo estén ahora mismo pudriéndose en la habitación de algún hotelucho de Nueva Orleans por la incompetencia de ciertos sospechosos cazatalentos que se hacen llamar a sí mismos ‘editores’. Quizás sea cosa de la fortuna y el destino, o quizás, como apunta Demetrio Estébanez Calderón, de la aparición de medios de comunicación como la radio y la televisión –a lo que habría que añadir ahora también Internet– que han tenido una influencia decisiva en la cultura de masas. A raíz de este influjo se puede empezar a pensar en cómo se ha llegado a este fenómeno del best-seller.

Aunque el término best-seller se suele referir a aquellos libros que en un corto periodo de tiempo realizan extraordinarias ventas de sus ejemplares, no podemos olvidar que este concepto es un tanto ambiguo y que, por lo tanto, también puede aplicarse a las obras más vendidas (y leídas) a lo largo de toda la historia del libro moderno, es decir, desde que existe la imprenta. Por eso, si se quiere investigar un poco sobre los best-seller, no es conveniente quedarse anclado en el siglo XX. Es más, lo lógico sería remontarse siglos atrás para observar cómo hay ciertas obras que siguen siendo editadas y, por tanto, compradas. Aunque, por una parte, muchos libros hayan sido redactados fuera de toda lógica del libre mercado, no son pocos los que han sucumbido a sus normas; lo que, por otra parte, significa que, gracias a la perennidad de su demanda, sus ejemplares no han acabado llenos de polvo en olvidadas vitrinas de pino. Estos best-seller, por llamarlos de alguna manera, “históricos”, al igual que otras muchas obras, tienen en el cine un excelente termómetro para medir su caducidad.

La última tentación de Cristo, una de las muchas adaptaciones de la vidad de Jesús. Esta vez a manos de Martin Scorsese.

Best-seller históricos y sus versiones cinematográficas
Hay algunos libros que nunca envejecen y que, si lo hacen, mejoran con el tiempo. Por eso, el término best-seller es muy relativo. Y es que cuando se aplica a obras recientes, salidas a la luz hace apenas un lustro, sólo estamos teniendo en cuenta un corto periodo de tiempo, obviando la posibilidad de que en un futuro dichas obras acaben formando parte del mobiliario de oxidadas bibliotecas. Hasta ahora, no hay manera de calcular cuándo un libro de éxito deja de interesar. Asimismo, tampoco está del todo claro que cuando deje de ser leído continúe gozando de la etiqueta de best-seller. Algunos autores viven de su pasado, otros no podrán decir lo mismo. En este sentido, el cine puede ayudar de alguna forma a que los superventas sean también recordados por sus adaptaciones. Digamos que es una manera de potenciar el éxito de una obra literaria y perpetuar su existencia en otro tipo de formato. Con respecto a los best-seller históricos, el cine funciona como otro mecanismo de expresión, con el cual algunos privilegiados cineastas pretenden mostrar su visión de historias que, con el paso del tiempo, se ha convertido en universales. Dos ejemplos de ello son La Biblia y Don Quijote de la Mancha. El primero, quizás, sea el libro que más se ha leído a lo largo de la Historia y el segundo es la obra cumbre de la literatura española, que ha contado entre sus millones de lectores algunos de la talla de Fiodor Dostoievski o Michel Foucault. De hecho, en el año 2005 salió a la luz uno interesantísimo estudio, bajo el título de Lectores del Quijote, 1605-2005 y editado por Sarah de Mojica y Carlos Rincón, que analiza cómo las obras de algunos distinguidos escritores y pensadores están influenciadas por la novela de Miguel de Cervantes. Tanto La Biblia como Don Quijote de la Mancha son perfectos paradigmas de cómo un best-seller ha traspasado la tinta impresa para convertirse en 24 fotogramas por segundo.

Desde los inicios del cinematógrafo, La Biblia ha estado presente en la mente de muchos directores de cine. Una de las obras de los pioneros del séptimo arte, los Hermanos Lumiére, fue La vida y pasión de Jesucristo (1897). Ya entrado en el siglo XX, la productora Pathé se volcó en dos proyectos para llevar al cine el Nuevo Testamento: La vie du Jesus y La vida y pasión de Cristo, ambas dirigidas por Ferdinand Zecca. Sin embargo, no fue hasta los años 20 cuando el éxito literario de La Biblia se vio reflejado en la gran pantalla. Fue con Rey de reyes, dirigida por Cecil B. DeMille –años más tarde haría Los Diez Mandamientos– y traducida a 27 idiomas, la misma que treinta y cuatro años más tarde reelaboraría Nicholas Ray. El cine ha reflejado en innumerables ocasiones los textos bíblicos, unas veces a base de realismo (El Evangelio según San Mateo de Pier Paolo Pasolini), otras a ritmo de rock (Jesucristo Superstar de Norman Jewison), de forma polémica (La última tentación de Cristo de Martín Scorsese), con humor inglés (La vida de Brian de los Monty Python) o de forma violenta (La Pasión de Cristo de Mel Gibson).

En el nombre de la rosa. Adaptación de Jean Jacques-Annaud de la novela homónima de Umberto Eco.

En cuanto a Don Quijote de la Mancha, tampoco se queda corto en cuanto a adaptaciones. De la misma manera que Ferdinand Zecca vio la necesidad de llevar a la gran pantalla La Biblia, también vio indispensable que el best-seller en castellano por excelencia tuviera su versión cinematográfica. Si alguien piensa que por tratarse de Don Quijote, la mayoría de las películas basadas en su figura han de tener la nacionalidad española, es que está bastante equivocado. La imagen visual del Quijote, de la misma manera que las palabras que lo describen y lo siguen en sus aventuras, es universal. Existen adaptaciones producidas en Israel, Yugoslavia, Italia, Rusia, Francia, Brasil o Finlandia. Quizás, la que más destaque de todas sea una iniciada por Orson Welles, pero que por falta de presupuesto no pudo acabar. Únicamente, Jesús Franco, por encargo de la Sociedad Estatal para la Exposición Universal de Sevilla 1992 y tras la muerte del director norteamericano, la consiguió finalizar, titulándola Don Quijote de Orson Welles. Si bien estos dos libros son best-seller que se han convertido en películas en decenas de ocasiones, son dos casos excepcionales. En este sentido, lo normal es que los best-seller que se adapten a la pantalla no tengan más de dos adaptaciones cinematográficas, como son los casos de Lolita y El nombre de la rosa. La primera fue escrita por Vladimir Nabokov en 1955, y adaptada por Stanley Kubrick 1962 y por Adrian Lyen en 1997. Y la segunda fue compuesta en 1980 por Umberto Eco y llevada al cine por Jean-Jacques Annaud en 1986.

Los best-seller entran en la era digital
El fenómeno de los best-seller se identifica realmente cuando las taquillas de los cines se colapsan, debido a la multitud de fans de un libro que se agolpan en busca de una entrada para ver la adaptación cinematográfica del ‘amado’ superventas. Estos son los casos de El Señor de los Anillos, la saga de Harry Potter, El Código Da Vinci o la trilogía de Stieg Larsson. En primer lugar, El Señor de los Anillos es uno de los clásicos de fantasía más aclamados por el público y la crítica literaria. Escrito por J. R. R. Tolkien durante la primera mitad del siglo XX, es una de las obras más difíciles de trasladar a la pantalla. Para empezar, su larga extensión –supera con creces las mil páginas– es un condicionante importante si se quiere ser fiel a la historia. Es evidente que todo el libro no podía convertirse en una sola película, amén de la primera adaptación de la obra: una película de animación, dirigida por Ralph Bakshi en 1978 y de una duración de 133 minutos.

Superventas inadaptables
El cine es un negocio muy jugoso para aquellos escritores que han tenido éxito con una novela. Si al público lector le ha gustado, ¿por qué no iba a hacerlo el público espectador? Sin embargo, la adaptación cinematográfica de algunos libros superventas es mucho más complicada de lo que podría parecer.
En primer lugar, existe una gran variedad que novelas que, por su naturaleza, son casi imposible llevar al cine. Un buen ejemplo de ello es Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Si bien el director húngaro Peter Gothar intentó llevarla a la televisión, su resultado deja mucho que desear. Este ejemplo demuestra cómo a veces es completamente innecesario crear una versión cinematográfica de un libro de éxito.
En segundo lugar, también pueden darse problemas externos a la obra, relacionados con los derechos de autor o con cuestiones de producción, que pueden retrasar la adaptación de la obra. Hace unos años se anunció que La catedral del mar de Ildefonso Falcones sería llevada a la pantalla, pero todo se quedó ahí. Respecto a otras novelas universales, como La conjura de los necios, todavía no ha aparecido ningún director capaz de enfrentarse a este texto sublime. ¿Por qué querer representar en el cine una novela que funciona bien sobre el papel? Algunos autores cinematográficos temen no saber aprovechar ciertas obras literarias, tan extraordinarias, que sólo precisan palabras.

Por este motivo, Peter Jackson, que fue el intrépido director que se atrevió a llevar a cabo el proyecto, utilizó la lógica y, como el libro está dividido en tres partes, hizo tres películas: La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del Rey. Además, no fue hasta el siglo XXI, una vez que las tecnologías digitales se habían consolidado en el mundo del cine, cuando su adaptación se hizo menos compleja. ¿De dónde sacar los fantásticos lugares ideados por el filólogo británico? En parte, el director neozelandés utilizó una gran cantidad de innovadoras técnicas y efectos visuales digitales –entre las tres películas se utilizaron un total de 2.730 efectos–; y en parte, buen conocedor de su tierra, eligió las islas de Nueva Zelanda y sus bellos paisajes para recrear los ambientes de la Tierra Media. La trilogía de El Señor de los Anillos ha sido sin duda la adaptación de un best-seller que más premios cinematográficos ha conseguido: en total, 17 premios Oscar, siendo El retorno del Rey, unas de las más premiadas de todos los tiempos, con 11. Esto por no hablar de su recaudación en taquilla. En Estados Unidos, durante los primeros cinco días de estreno, La comunidad del anillo recaudó 75 millones de dólares, Las dos torres, 102 millones, y El retorno del Rey, 125 millones. En conclusión, un best-seller muy rentable.

Otro ejemplo de best-seller, igual de rentable en las tiendas de libros que en las salas de cine, es la heptalogía de Harry Potter, las novelas fantásticas creadas J. K. Rowling. Si en 2007, se habían vendido más de 400 millones de copias de las siete novelas; sus adaptaciones cinematográficas –las seis primeras, pues Las reliquias de la muerte aún no ha sido estrenada– han recaudado cerca de los 5 mil millones y medio de dólares. Entre los últimos best-seller en tener una versión cinematográfica, caben destacar la exitosa novela de Dan Brown, El Código Da Vinci, y la trilogía del escritor sueco Stieg Larsson, Millennium. Aunque el éxito de éstas no llega al nivel de la saga de Harry Potter o de El Señor de los Anillos, sí que es cierto que son dos buenos referentes en el mercado editorial del siglo XXI. Sin duda, son novelas de éxito, best-seller, sin embargo, su rendimiento en taquilla no ha sido el esperado. La versión escrita de ambas obras ha tenido un calado mucho mayor en el público que la cinematográfica. Si El Código Da Vinci ha vendido más de 80 millones de copias, la trilogía Millennium se ha convertido en la primera obra en alcanzar el millón en formato digital.

Harry Potter, uno de los best-seller más rentables de la contemporaneidad.

Aunque el cine no ha sido el único medio audiovisual que se ha nutrido de best-seller y grandes obras literarias. La televisión también ha echado mano de títulos como Los pilares de la Tierra para realizar su particular adaptación de libros de éxito. Quizás el formato televisivo sea el más adecuado para llevar a la pantalla pequeña obras tan extensas como la escrita por Ken Follet en 1989 (emitida recientemente en Cuatro). En este sentido, son bien conocidas las producciones de Radio Televisión Española dirigidas a trasladar clásicos de la literatura española a la televisión. Entre otras podemos citar los ejemplos de El camino, Fortunata y Jacinta, Los pazos de Ulloa o el mismo Quijote.

Los tiempos en el mundo literario han cambiado, y mucho: desde que se escribiera La Biblia, sin ningún fin comercial, aunque más tarde acabara entrando en la espiral del mercado editorial, hasta las nuevas tecnologías que permiten leer la última novela de éxito a través de una pantalla. ¿Quién dijo que los libros se extinguirían? Se han explorado todo tipo de campos para la difusión de best-seller. Tanto es así, que si hay algún nuevo mecanismo de propagación de una buena historia, los editores no tardarán en enterarse con tal de catapultar otra novela hacia el estrellato. En la economía de mercado todo vale. Y a pesar de que algunos libros vendan más que otros, de que tengan seguidores de todo tipo o de que sus adaptaciones cinematográficas tengan más o menos éxito, estos empresarios de la literatura se seguirán preguntando cuál es el secreto para convertir una buena historia en best-seller.

Links interesantes

http://labibliaweb.com/?p=1528

http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/jesucristo.htm

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/07/07/cultura/1152227799.html


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