Berlín cede a las presiones de los taxistas y sancionará a los usuarios de Uber

El parlamento federal impone multas de hasta 25.000 euros a los usuarios de Uber, negando así cualquier regulación que permita la actividad de estos conductores particulares.

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Relatábamos hace algunos meses en empresayeconomia que los negocios tradicionales estaban obligados a reconvertirse para competir con posibilidades de éxito contra las nuevas generaciones de negocios tecnológicos. Sin embargo, lejos de acometer los cambios necesarios para garantizar su viabilidad, estos sectores han optado por ponerse en pie de guerra contra las aplicaciones y sus usuarios. Temerosas de enfrentarse a una gran presión en las calles, las autoridades han hecho suya su causa y han empezado a poner trabas a la competencia.

La plataforma Uber, que pone en contacto a conductores disponibles y a particulares que deseen desplazarse a algún punto de la ciudad, es una de las compañías que más críticas está recibiendo de sus rivales convencionales, los taxistas. Lejos de apostar por una regulación específica para estas actividades, ciudades como Barcelona han preferido restringir su uso e incluso establecer sanciones. Ese ha sido también el caso de Berlín, cuya condición de ciudad-Estado le ha permitido aprobar en su Senado una dura normativa que puede imponer multas de hasta 25.000 euros a los usuarios de Uber.

Los motivos aducidos para establecer esta prohibición se explican fundamentalmente por la acusación de competencia desleal, ya que la cámara berlinesa considera que los conductores de Uber ofrecen en la práctica el mismo servicio que los taxistas pero sin licencia, lo que constituye un ejercicio de piratería. Este argumento, aun siendo cierto, no convierte en inevitable la sanción, ya que bastaría con elaborar un reglamento o permiso para los conductores que deseen ofrecer estos servicios que en ningún caso se presentan como profesionales.

Berlín, gobernada por una coalición entre socialdemócratas y demócrata-cristianos (al igual que el Gobierno nacional), sigue los pasos de otras ciudades alemanas como Hamburgo e ‘invita’ a Uber a dejar de operar en sus calles. En los últimos meses, taxistas de toda Europa han intensificado sus protestas contra esta y otras aplicaciones de consumo colaborativo para mantener su hegemonía en el terreno del transporte privado particular. Desde Uber se limitan a señalar que se está legislando en contra de la libertad de elección.

Vía: ABC.

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