A fondo perdido, pero el Mobile World Congress se queda en Barcelona

Barcelona seguirá siendo la sede del Mobile World Congress gracias a una gran inversión por parte del gobierno.

MWC en Barcelona

De sobra es sabido que el Mobile World Congress es uno de los eventos tecnológicos más importantes del mundo, es por ello que cuando se eligió Barcelona como sede central el Gobierno de España quiso apoyar la iniciativa al completo. Y cuando se ha puesto en duda su continuidad se ha hecho un notable esfuerzo para que este congreso se mantenga, dado que es frecuente que reporte grandes beneficios a la ciudad (unos 400 millones de euros anuales) y una enorme popularidad.

Sin embargo, para que el Mobile World Congress se retenga en la capital de Cataluña el Gobierno ha tenido que hacer grandes esfuerzos económicos y enviar una gran cantidad de dinero a fondo perdido. En concreto la cifra se sitúa en 165 millones de euros, teniendo en cuenta que según reza en el informe económico de la Fundación Mobile World Capital que preside Ada Colau, este tipo de subvenciones son “no reintegrables”.

Como consecuencia, los españoles que pagan sus impuestos estarían aportando cierto porcentaje de los mismos a contribuir a fondo perdido. ¿Por qué tanta implicación por parte del gobierno? La inversión se tuvo que hacer en el momento en el cual otras ciudades europeas se interesaron por ser la sede central del Mobile World Congress.

Para retener en Barcelona a la GSMA, que es la asociación que engloba a las grandes compañías que participan en el evento, se llegaron a una serie de acuerdos económicos donde destacan estos 165 millones de euros de inversión. Sin ir más lejos, en el año 2011 Múnich estuvo muy interesada en celebrarlo y quiso ofertar una gran cantidad por ello, pero para que el congreso se siguiera haciendo en la ciudad condal el Gobierno de aquel entonces tuvo que tomar medidas y a partir de ese momento se están pagando subvenciones.

En concreto, el acuerdo al que se llegó decía que el Ministerio de Industria se comprometía a pagar de forma anual 5 millones de euros de los presupuestos del Estado, mientras que la Generalitat y el ayuntamiento de Barcelona tendrían que aportar otros 5 millones más cada año. El contrato que se firmó estaba vigente hasta 2018, pero debido a los beneficios que trae este evento a Barcelona y al país en general se ha renovado hasta 2023. La lectura que hacen muchos expertos acerca de este tema es muy clara: desde 2012 y hasta el año de finalización del contrato el Gobierno central invertirá 55 millones de euros a fondo perdido mientras que las otras dos instituciones harán lo propio con 110 millones para llegar a la cantidad necesaria.

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